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Memoriales BI en España

Monumento a las BBII en Morata

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La Base de las Brigadas Internacionales en Albacete

Seweryn Ajzner

Traducción de Ana Soler Espiauba


Con ocasión del 78 aniversario de la creación de las Brigadas Internacionales, ofrecemos este largo trabajo hecho por el voluntario polaco Seweryn Ajzner. Fue publicado en polaco y traducido al francés, versión desde la cual nuestra amiga Ana Soler ha hecho esta magnífica traducción.


Prólogo de Seweryn Ajzner

En la rica historiografía de las Brigadas Internacionales (BI) aparecida en nume­rosas lenguas, se constata la ausencia de informaciones precisas sobre su Base, que se encontraba en Alba­cete[1]. Es una laguna de particular importancia, teniendo en cuenta que fue precisamente en esta ciudad donde recibían formación unidades milita­res compuestas de voluntarios, entre los que eran elegidos sus mandos dirigentes.

En 1936 el Estado Mayor (EM) de la “Base” es el único centro de decisiones para estas unidades, más tarde se convertirá en un centro de administración y de ins­trucción militar pero, a pesar de las transformaciones que sufrirá, continuará desempeñando, en los meses siguientes, un pa­pel importante en la organización de las BI, en el trabajo preparatorio de las decisiones políticas y de las decisiones tomadas sobre los volunta­rios, basadas en el estudio de su expediente personal.

Este trabajo se ha visto dificultado por la falta de fuentes documentales y por la dificultad de acceso a la mayoría de los documentos de Albacete, sobre todo a aqué­llos que pertenecían a la Internacional Comunista y que se encuentran ahora, junto con muchos otros, en los archivos soviéticos, de los cuales la mayor parte está en el Instituto del Marxismo-Leninismo (IML) en Moscú. Los hechos presentados aquí son un en­sayo preliminar y el primero (no sólo en Polonia) que tiene por objetivo recrear la histo­ria de “la Base”, lo que, por supuesto, no puede estar exento de errores anodinos o de omisiones involuntarias; sin embargo, si se ha podido emprender tal tentativa es gra­cias a los archivos españoles que se encuentran en los Archivos Centrales del PZPR[2] y gracias también a los recuerdos y testimonios de los veteranos de la guerra de Espa­ña, sobre todo los de los dirigentes políticos de las BI como L. Longo, F. Dahlem, A. Togliatti y otros más. Asimismo se han utilizado también informaciones y documentos, poco numerosos -es cierto- publicados por historiadores de diferentes nacionalidades.

El tema limitado de este trabajo, su carácter distintivo interesándose esencial­mente por los hechos relacionados directamente con la propia Base, explica por qué no se han relatado los acontecimientos militares en los que han participado las Briga­das, de la misma manera que no se han abordado problemas tan importantes como el papel y el lugar de las BI en la historia de la guerra civil, en el juego diplomático inter­nacional de los años 1936-1939 y en la historia del movi­miento obrero internacional.

Una gran parte de las notas no son más que resúmenes biográficos de los miembros del EM y de los dirigentes de la Base. Algunas de estas notas son breves, otras más desarrolladas, depen­diendo de la riqueza de las fuentes más abordables o de la importancia de tal o cual personaje. En algunos casos (relativamente poco numero­sos) no se han podido establecer reseñas biográficas, bien por falta de datos, bien porque era imposible encon­trar documentos precisos sobre los comandantes y comisarios de diversas for­maciones, nombrados para su función en la base de Albacete antes de dirigirse al frente. No se han tenido en cuenta cambios de mandos sobrevenidos más tarde, a menudo como con­secuencia de pérdidas en el frente, de la misma manera que no se han teni­do en cuenta traslados, permisos, etc.

Se pretendía que el lector pudiese conocer, aunque fuera de manera incompleta, el rostro político y la trayectoria vital de la mayor parte de los cuadros internacionales. La mayor parte de los datos se ha sacado de las enciclopedias, de los diccionarios bio­gráficos en diversas lenguas, de los recuerdos, de los testimonios y de los trabajos españoles, pues pocas veces se ha tenido acce­so a los documentos de fuentes como las encuestas personales, las autobiografías, etc. En este ensayo, al lado de los dramatis personae, se encuentran los pseudóni­mos que utiliza­ban numerosos voluntarios en España; los verdaderos nombres los en­contrará el lector en las no­tas.

.....

La base de las BI fue creada poco después de la sesión del Presidium del Comité Ejecutivo (CE) del Komintern en Septiembre de 1936. Fue durante esta sesión cuando se decidió organizar unas formaciones militares internacionales en España. Previamen­te, los delegados del Komintern mantuvieron numerosos encuentros con los dirigentes de los Partidos Comunistas (PC) de España y Francia, pero tras la rebelión de los genera­les españoles la cuestión de un reclutamiento eventual se imponía e intercambiaron sus opiniones a este respecto. No existen informaciones documenta­das concretas so­bre el contenido de estas conversaciones, pero, según M.T. Meshcheriakov, un his­toriador soviético[3], un comunista húngaro, Pedro, miembro del aparato del Komintern que se en­contraba en los años 1932-1933 en España en calidad de consejero de la di­rección del Partido Co­munista de España (PCE), habría sido visto en Agosto de 1936 en Barcelona[4]. Otro representante del Komintern, el italiano Medina[5], que residió bas­tante tiempo en España, creó, en Enero de 1937, con Pedro y otros delegados del Ko­mintern, el búlgaro Stepanov (alias Moreno), el primer grupo de consejeros del PCE du­rante la guerra civil. Este grupo se ocupó además del problema de los volun­tarios de los países extranjeros.

Este mismo historiador nos informa también de que a principios de Septiembre de 1936 Emile Dutilleul, miembro del Comité Central (CC) y tesorero del PCF, de co­mún acuerdo con el CC del Komintern, había sido enviado a España para tomar con­tacto con políticos españoles de di­ferentes partidos con el fin de conocer sus puntos de vista sobre el proyecto de crear formaciones militares regulares internacionales. Al­gunos de sus interlocutores no se opusieron a la creación de tales formaciones, perci­biéndolas como una especie de legión extranjera; otros propusieron inte­grar a los vo­luntarios extranjeros en las unidades de la milicia popular antifascista; otros, en fin, re­chazaron la idea misma de una participación de los extranjeros en esta guerra en cur­so. La cues­tión fue resuelta por Francisco Largo Caballero, el dirigente del Partido So­cialista Obrero Español (PSOE) quien, a partir del 4 de Septiembre de 1936, habiendo sido nombrado Primer Ministro y Mi­nistro de la Guerra del gobierno republicano, dió su acuerdo a la formación de las BI como unida­des separadas, teniendo su propia direc­ción militar. Fue a partir de aquel momento -escribe Meshcheriakov- cuando se tomó definitivamente la decisión de crear tales brigadas por el Presi­dium del Komintern du­rante su sesión de Septiembre. A decir verdad Largo Caballero era más bien contrario a la creación de estas formaciones internacionales que, según él, gozando de gran auto­nomía, estaban sobre todo organizadas y dirigidas por los comunistas[6]. Pero estando bajo la pre­sión del PCE representado en el Gobierno por dos ministros que estaban muy al corriente de las relaciones entre el Komintern y el Partido Comunista de la URSS, queriendo evitar todo aquello que pudiese dificultar las conversaciones en curso sobre el abastecimiento de las armas soviéticas, deseaba estar en las mejores relacio­nes posibles con la potencia favorable a la República (que era lo más importante para él) en un momento en que la ayuda alemana e italiana no era un secre­to para na­die, cuando Gran Bretaña y Francia decretaban el embargo sobre las armas proporcionad­as a los dos antagonistas en lucha, lo que dió como resultado el acuerdo internacion­al sobre la no injerencia en los asuntos internos de España y que, realizado unilate­ralmente, debía asegurar a la rebelión una superioridad militar cada vez mayor.El italiano Luigi Gallo[7], llegado casi al mismo tiempo que Pedro, había sido en­viado por el Presidium del Komintern para intercambiar opiniones sobre la organización de las BI con los diri­gentes del PCE y los responsables comunistas del V Regimiento[8]. Él ya conocía a algunos de Moscú y había trabajado en colaboración con otros en dife­rentes países[9]. Una vez acabada su misión, cu­yos detalles todavía se desconocen, Ga­llo se dirigió por poco tiempo a Francia, con el fin de acele­rar el reclutamiento de los voluntarios y de organizar su salida hacia España[10].

En el transcurso de las primeras semanas de la guerra civil se establecieron rela­ciones diplomáticas entre España y la URSS. El 25 de Agosto, el cónsul de la Unión Soviética, Vladimir An­tonov-Ovseyenko, tomó posesión de su cargo en Barcelona; dos días más tarde fue el embajador Marcel Rozenberg quien ocupó el suyo en Madrid, lo que aceleró las negociaciones sobre el abas­tecimiento de armas, sobre la política en general y, probablemente también, sobre la formación de las BI. Con Rozenberg había llegado a España el primer grupo de aviadores soviéticos[11], vanguar­dia de un número importante de consejeros y de instructores que debían llegar, cada vez más nu­merosos, algunas semanas más tarde. Mientras tanto, el PCF emprendió una vasta campaña de re­clutamiento. A principios de Octubre Gallo volvió de Francia a España para empezar a tomar acti­vas disposiciones -con ayuda de los dirigentes del PCE y del V Regimiento- con el fin de acoger a los voluntarios[12], pues todavía no había base jurídica para la formación de las BI y la autorización oficial del Gobierno tardaba en llegar.

Se eligió como lugar de concentración de los extranjeros que llegaban a España Albacete, centro principal de la región agrícola de La Mancha y nudo importante de vías de comunica­ción que enlazan la parte central del país con Valencia y con toda la costa mediterránea. En esta ciudad, de unas decenas de miles de habitantes, se había instalado hacía poco un comité guberna­mental encargado del reclutamiento (Junta Central de Reclutamiento), creado con el fin de organi­zar las primeras unidades milita­res regulares teniendo como base las milicias populares ya milita­rizadas que represen­taban, hasta el momento, la principal fuerza militar de la República.

El 14 de Octubre de 1936 el primer transporte de algunos centenares de volun­tarios, proce­dentes de Francia, llegó a Albacete. A partir de entonces, los transportes serán cada vez más nu­merosos, con llegadas varias veces por semana o incluso cada día. En la misma fecha (o al día si­guiente) una delegación de voluntarios, que debía obtener una audiencia con los más altos digna­tarios de la República, dejó Albacete partiendo ha­cia Madrid. Gallo, el responsable de esta delegación, estaba acompañado por el fran­cés Pierre Rebière[13] y del polaco Stefan Wisniewski[14]. Los tres representa­ban a los gru­pos nacionales más numerosos[15].

Antes de la audiencia solicitada tuvieron, en primer lugar, un encuentro con el general Emilio Kleber[16], venido probablemente de la URSS a España con el equipo del embajador Rozen­berg. Gallo trató con Kleber los problemas de organización. Rebière y Wisniewski se encargaban más bien de las funciones representativas (de hecho fue así en todas las reuniones siguientes). La delegación se dirigió después a la sede del CC del PCE, donde fue recibida por el Secretario Gene­ral del partido, José Díaz, acompañado de Antonio Mije, miembro del Buró Político. Los dos diri­gentes comunicaron a los delegados que acababa de llegar un telegrama de Stalin al CC del PCE cuyo contenido permitía esperar que no solamente la diplomacia soviética iba a desplegar toda su actividad en la defensa de la República, sino que además se iba a producir la llegada inminente de una ayuda militar considerable de la URSS[17].

Tras dejar la sede del PCE , la delegación dirigida por uno de los ministros comunistas (Je­sús Hernández o Vicente Uribe) visitó al Presidente de la República, Manuel Azaña. El recibimiento fue breve pero cordial[18]. Al día siguiente esta misma delegación fue conducida ante el Primer Ministro, Largo Caballero, por el italiano Carlos Contreras[19], uno de los organizadores y comisario político del V Regimiento. En esta ocasión, según algunos informes, recibió una acogida muy fría. En el despacho del Primer Ministro se encontraba una persona que mostró un gesto de disgusto ante la llegada de la delegación y el propio Largo Caballero daba la impresión de haber sido interrumpido en medio de una conversación que para él parecía más importante que la que debía tener con la delegación. Gallo expuso los motivos que incitaban a los voluntarios a combatir: antifascistas de todas las tendencias y de diferentes opiniones, deseosos de defender la República, bajo las órdenes del Gobierno Republicano y del Ministerio de la Guerra. El Primer Ministro le mostró su agradecimiento y le preguntó “¿Tienen Uds. armas?”. La cuestión distaba de ser eviden­te pues el armamento que debía servir a la primera brigada había desaparecido en Barcelona. Sin embargo, Gallo respondió con seguridad “Por supuesto”[20]. A la pregunta del Primer Ministro sobre cuál sería el tipo de organización de las formaciones internacionales –“¿Ejército francés o colum­nas españolas?”– la respuesta de Gallo fue que la brigada que se iba a crear tendría batallones y un mando homogéneo y Francia aseguraría el aprovisionamiento de los componentes.

Largo Caballero, visiblemente descontento, deseoso de abreviar la conversación que había tenido lugar de pié, declaró en esencia lo siguiente: “Esta bien que vengan a traernos su ayuda y a luchar por nuestra libertad y la suya; teniendo en cuenta que desean combatir, el Gobierno espa­ñol acepta su colaboración, si tienen ustedes armas, evidentemente. Recibirán 10 pesetas al día, como los demás milicianos...”. Mientras hablaba, empujó suavemente hacia la salida a la delega­ción que él suponía estar representada por demasiados comunistas. Esta versión se encuentra confirmada por Gallo en sus memorias publicadas después de la guerra[21] y en las cuales omite algunos detalles desagradables de esta entrevista, pero añade que Largo Caballero recomendó a la delegación, con el fin de resolver todos los problemas que pudie­ran surgir, que se dirigieran a Diego Martínez Barrio, presidente de las Cortes y dirigente del par­tido Unión Republicana. El Primer Ministro le informó asimismo de que en Albacete (conforme al Decreto del 16 de Octubre[22]) se encontraba un delegado del Gobierno al que se había confiado la organización de las seis primeras brigadas del nuevo ejército republicano. Gallo hace este comen­tario: “Era poco, pero eso nos bastaba pues lo que había decretado el Primer Ministro significaba un reconocimiento de nuestra misión y, desde el punto de vista jurídico, nos incorporaba dentro del ejército regular de la España republicana y es eso, precisamente, lo que deseábamos”.

Los diri­gentes comunistas españoles, los amigos españoles, informados del desarrollo de la conversación con Largo Caballero comentaron a los delegados que el dirigente socialista era por naturaleza des­confiado, caprichoso, vanidoso y que sus malos consejeros militares habían conseguido hacerle ver al diablo en los voluntarios que acudían de todas partes para ayudar a España. Esa es la razón por la cual no tenía confianza en nosotros y nos trataba con reserva”.

Si dejamos aparte la personalidad de Largo Caballero, que no nos interesa aquí, hay que admitir que esta apreciación no carecía de fundamento, aunque fuera muy simplificada. Se puede afirmar, sin miedo a equivocarnos, que el Primer Ministro de España apreciaba los móviles ideoló­gicos de la gran mayoría de los voluntarios y que era consciente de las diversas ventajas que la Re­pública podía obtener de la creación de las BI, prueba de la enorme importancia de simpatías pro-republicanas que podían ser explotadas en la propaganda fuera de las fronteras de España.

Él comprendía la influencia segura de la aparición de las BI en la moral de la pobla­ción y de la milicia republicana, sacudida por las retiradas sucesivas de sus columnas que no po­dían resistir la constante presión de las unidades del ejército regular de los rebeldes. Él se daba cuenta, por último, de la contribución apreciable de las brigadas a la lucha armada y, sobre todo, a la influencia que podía ejercer la actitud de los voluntarios extranjeros (sometiéndose a la necesi­dad de una jerarquía y de una disciplina militar) sobre los milicianos que seguían siendo medio-ci­viles y entre los cuales la rebelión franquista suscitaba un odio hacia toda rigidez militar. Sin em­bargo, Largo Caballero veía también en las BI al 'ejército del Komintern' impuesto por los aconteci­mientos y que podía -suponía él- jugar un papel importante en los proyectos políticos del PCE e incluso incitar a éste, en condiciones favorables, a una intervención armada en su provecho. Su antipatía por los voluntarios extranjeros había aumentado con la influencia rápidamente creciente de los comunistas después de la victoria electoral del Frente Popular en Febrero de 1936 y más to­davía después de la rebelión, en cierta medida en detrimento de los socialistas[23]. Esta misma anti­patía existía en buena parte de los dirigentes socialistas que le rodeaban y entre los partidarios de su antagonista de siempre en el PSOE, Indalecio Prieto, representante del ala moderada del parti­do. Esta actitud ambigua hacia los voluntarios extranjeros era evidente también entre numerosos dirigentes y militantes republicanos, entre varios oficiales superiores del ejército desintegrado que permanecían fieles a la República y, sobre todo, entre los anarquistas y los anarco-sindicalistas.

Hay que tener en cuenta que la creación de las BI no era la necesidad militar más urgente para la República y, si no nos atenemos más que a eso, se debería dar la razón a ciertos dirigentes españoles que afirmaban necesitamos armas y no voluntarios. En efecto, el número de españoles que querían ir al campo de batalla era claramente superior al de armas que se les podían propor­cionar. La afirmación de que la cualificación militar de los voluntarios extranjeros era en su mayo­ría superior a la de los españoles, como se afirma a veces en las memorias de algunos veteranos de las BI y en las publicaciones de algunos autores, no resulta muy convincente. Aunque en la milicia popular se encontraban numerosos jóvenes que no habían sido llamados todavía para el servicio militar antes de la rebelión, la mayor parte de esta milicia se componía de soldados de reserva y, en cierta medida, de soldados del servicio activo y de distintas formaciones armadas que, en los días críticos de julio, se habían negado a unirse a los rebeldes. Desde este punto de vista, los ex­tranjeros no se distinguían particularmente pues, entre ellos, había un porcentaje importante de hombres que no conocieron las armas hasta venir a España; incluso eran la mayoría en algunas llegadas y en algunos grupos nacionales; esto concierne, sobre todo, a los voluntarios procedentes de Francia, Bélgica, EEUU, Canadá y de países de América Latina. Por otra parte, tanto entre los españoles como entre los extranjeros, faltaban suboficiales y oficiales jóvenes y, en cuanto a los oficiales de grado superior, la República apreciaba más a los especialistas y consejeros soviéticos que a los comandantes y oficiales de las otras nacionalidades de las BI que, por otra parte, muy a menudo eran preparados en la URSS (ver las biografías abreviadas en las notas).

Tras una breve estancia en Madrid, la delegación, de vuelta en Albacete, comenzó su activi­dad con un encuentro con Martínez Barrio. Durante la entrevista éste preguntó de qué manera de­seaban los voluntarios participar en la lucha. La respuesta que obtuvo fue que las BI no ponen ninguna condición y que están subordinadas únicamente al Gobierno y a sus autoridades milita­res: “Deseamos que sean utilizadas como tropas de choque[24].

En el equipo restringido de los dirigentes comunistas que tenían responsabilidad en la or­ganización de las BI, Gallo tuvo un papel preponderante. Constantemente era necesario improvi­sar para organizar el ejército de los voluntarios; éstos llegaban por miles a la ciudad de Albacete, que no estaba preparada para recibirlos, lo que multiplicaba las dificultades (Longo, en sus memo­rias, describe de una forma muy colorista las numerosas tentativas encaminadas a introducir el or­den y la disciplina en medio de la confusión caótica inicial de las BI). Desde el principio los co­mandantes de plaza del V Regimiento hicieron todo lo posible para asegurar el alojamiento y apro­visionamiento a los primeros voluntarios; inmediatamente después, las autoridades españolas pro­porcionaron la mayor parte de las prestaciones a las BI. Martínez Barrio, el Gobernador Civil de Albacete, Justo Martínez Amutio, y los generales Fernando Martínez Monje (miembro del comité gubernamental para el reclutamiento) y Bernal (que acababa de ser nombrado comandante del Distrito Militar de Albacete) aportaron, con un gran compromiso, una ayuda muy enérgica a los recién llegados.

El conjunto de los voluntarios, que formaba un equipo fluctuante y desorganizado, estaba en manos de tres personas: André Marty, un destacado dirigente tanto del movimiento comunista francés como internacional[25], Luigi Gallo y su compatriota Mario Nicoletti[26]. Estaban rodeados de colaboradores, “camaradas responsables de diversas nacionalidades” escribe Longo, pero el poder de decisión en los problemas importantes correspondía a André Marty quien, desde esta época hasta los años de la II Guerra Mundial es presentado por el PCE, el PCF y los demás partidos co­munistas como el creador y animador de las BI.

En qué circunstancias y debido a qué gestiones Marty se encontró situado a la cabeza de los voluntarios no lo sabemos por el momento más que por el informe de su discurso pronunciado en Marzo de 1939 en la Cámara de Diputados de París. “En Septiembre de 1936 el Ministro de la Guerra (Nda: Largo Caballero) me convocó en el despacho de su ministerio en Madrid y me dijo: “acabo de tener conocimiento de las numerosas peticiones de extranjeros deseosos de tomar parte en nuestra lucha. Nos encontramos enfrentados a problemas muy complejos pues si conocemos a los es­pañoles, no conocemos a los extranjeros. ¿Podría usted, bajo mi responsabilidad, encargarse de organi­zar a estos extranjeros y resolver los diversos problemas relacionados con su llegada? ¿Quiere usted hacerlo?”. Yo respondí: “para un militante antifascista la realización de cualquier tarea es un honor...[27].

A partir de Octubre los dirigentes y el personal extranjero cambiaron a menudo y la es­tructura del centro se transformó en Consejo Militar[28], creado el 21 de Octubre de 1936 bajo la di­rección de François Vidal[29]. Estos primeros oficiales fueron: Gallo (encargado de elegir a los mandos de los diferentes servicios militares y de las unidades en proceso de formación), Nicoletti (Co­misario Político de la Base) y un francés, el coronel Vincent[30] (responsable de la instrucción mili­tar). El 22 de Octubre apareció el Decreto sobre la constitución de las BI[31]. El hecho de admitir su existencia y de reconocerlas tuvo seguramente una gran importancia política y moral, pero no cambió en nada la manera en que estaban organizadas y permanecieron siempre bajo la depen­dencia del centro dirigente de la Base. Autorizada por una orden del Ministerio de la Guerra publi­cada hacia el 10 de Noviembre[32], la Base fue reconocida como una unidad independiente cuya fun­ción era la de centro de movilización para extranjeros y como tal fue designada para organizar formaciones militares regulares, además de otras. Así pues, las BI no estaban subordinadas al mando republicano, según las decisiones contenidas en los documentos oficiales, más que desde el punto de vista operativo y táctico; tenían que tener las mismas estructuras militares que las briga­das españolas que se estaban organizando.

En cuanto a los cuadros militares de las BI eran nom­brados por el centro dirigente de la Base y confirmados (simple formalidad) por las autoridades militares superiores del ejército español. Sin embargo, esto no se puso en práctica durante las pri­meras semanas y ni siquiera en los primeros meses. Por el contrario, el nombramiento para los puestos de comandantes y de jefes del EM de las brigadas tenía que ser autorizado por el EM Ge­neral del Ejército que, en cualquier caso, tenía en cuenta tácitamente las propuestas hechas por los dirigentes del PCE, por los consejeros del Komintern o los consejeros militares soviéticos. La Base podía ejercer también un trabajo político-educativo con los voluntarios por parte de los comi­sarios políticos cuyas competencias y obligaciones habían sido reconocidas y precisadas en los de­cretos de Septiembre (circular difundida en las unidades) del Ministerio de la Guerra[33]. La Base también tenía derecho a recibir y distribuir las donaciones que llegaban de diferentes naciones gracias a sus comités de solidaridad con la República y gracias también a la ayuda de los partidos y de las organizaciones pro-republicanas.

Se ha encontrado poca documentación del EM de la Base correspondiente a la primera fase de la organización de las BI. El documento más antiguo, escrito a mano y del que no queda más que el principio, tiene fecha de 20 de Octubre de 1936[34] y contiene la orden que establece que “a partir de hoy los batallones (que están todavía en fase de organización) deben ser designados: 1er Batallón de Hans (Hans Kahle)[35], cuyos mandos son alemanes y austriacos, pero en el que se integran también polacos, voluntarios de los Balcanes y otros, así como el 2º Ba­tallón francés y el 3ª Italiano, cuyos comandantes no han sido nombrados todavía. En este docu­mento se enumeran las tareas de organización relacionadas con la llegada de un nuevo transporte de voluntarios.

En una orden del 24 de Octubre[36] se encuentra por primera vez el nombre IX Brigada. La ci­fra IX se explica porque en la región de Albacete se habían formado ya ocho brigadas mixtas espa­ñolas (Brigadas mixtas). Este documento firmado por Hans Kahle, entonces comandante de la Bri­gada, contiene el plan director detallado de los ejercicios hasta el 31 de Octubre. Unos días des­pués el número IX fue cambiado por el XI y a partir de esta cifra continuarán nombrándose las BI más tarde.

Otras dos órdenes llevan fecha de 28 de Octubre. Una de ellas, bajo forma de nota[37] forma­da por Vidal como jefe de la XI Brigada (de donde se deduce que éste acumulaba entonces esta función con la de jefe del EM de la Base) ordena terminar la formación de los batallones hasta el 31 de Octubre a media noche y emprender una serie de acciones a fin de eliminar elementos inde­seables, es decir, hombres poco aptos físicamente, como inválidos, enfermos, los que son demasia­do mayores o demasiado jóvenes o bien aquellos cuya calidad moral plantea reservas, como es el caso de los alcohólicos y los indisciplinados. Se ordena igualmente a los comandantes de batallón que reúnan hombres que hayan hecho ya su servicio militar en unidades especializadas: aviadores, artilleros, caballería, zapadores, telefonistas, etc.

Una orden con la misma fecha y con la firma ilegible del comandante de la Base (probable­mente de A. Marty) y la del jefe del EM, Vidal[38], informa de que cuatro batallones forman parte ya de esta Brigada, siendo el 4º el batallón polaco. Este mismo documento designa a Hans Kahle co­mandante del batallón germano-austriaco y a Jules Dumont[39] comandante del batallón francés; Um­berto Galleani[40] es nombrado comandante provisional del batallón italiano y Stanislas[41] coman­dante del batallón polaco. Entre los demás nombramientos publicados en este documento (alrede­dor de quince) merece una atención particular a causa de su ulterior destino la designación en la Base del francés Henri Dupré[42] designado jefe de los servicios de intendencia y de su conciuda­dano Gaston Delassale[43], cuya función no está especificada. En el batallón polaco el grado de capi­tán fue atribuido a Stanislas, el de teniente a Szewerda (Szwerda?)[44] y el de subteniente a Adam[45].

Casi al mismo tiempo el EM de la Base nombró comisarios políticos en los batallones que formaban parte de la Brigada[46]: Artur Dorf (batallón alemán-austriaco)[47], Pierre Rebière (batallón francés) y Stanislaw Matuszczak (batallón polaco)[48]. Como el batallón italiano estaba temporal­mente sin comisario y no había control político para los italianos que continuaban llegando a Al­bacete, fue Hans Beimler[49], procedente de Barcelona, quien se encargó de supervisarlos. A los ba­tallones que partían hacia el frente les fueron dados nombres tales como Comuna de París para el batallón francés, G. Garibaldi para el italiano, J. Dombrovski para el polaco; en cuanto al último de los batallones que partían hacia el frente, el austriaco-alemán, fue en ruta hacia la línea del frente cuando se le asignó como nombre el de Edgar André, un militante del PCA de origen belga que acababa de ser decapitado con hacha tras ser juzgado por un tribunal hitleriano.

El general Kleber tomó el mando de la XI Brigada, la primera que se formó con voluntarios extranjeros. Nicoletti fue nombrado comisario político y el coronel Vincent (del EM de la Base) jefe de EM de la Brigada. La Base sufrió modificaciones: el 1 de noviembre Vidal era oficialmente nombrado comandante de la Base y el comunista italiano Felice Platone jefe del EM, aunque el jefe supremo seguía siendo André Marty.

Conforme a las recomendaciones del EM del Ejército Republicano, cada brigada (nombrada al principio Brigada móvil) debía denominarse Brigada mixta, lo que significa que, además de los cuatro batallones de infantería que la brigada debía tener, se le añadían: una batería de artillería de campo, cañones anticarro, un pelotón de caballería, una compañía de zapadores, una compañía de enlace, servicios de intendencia, servicios de sanidad, transportes automóviles, etc[50]. Todos estos servicios estaban sólo en la primera fase de desarrollo y no fue hasta finales de Noviembre o principios de Diciembre en el frente cuando se atribuyó a cada brigada una batería de artillería y un pelotón de caballería. Bastante más tarde, a finales de Diciembre o primeros de Enero de 1937 em­pezaron a instalarse enlaces telefónicos.

Era la época en que la situación militar, cada vez más adversa, tomaba un cariz muy des­agradable. A principios de Noviembre de 1936, habiéndose detenido el ejército rebelde a las puer­tas de Madrid, se constituyó una Junta Militar -formada por los representantes de los partidos re­publicanos y de las centrales sindicales- para la defensa de la capital (Junta de Defensa de Ma­drid), con el general Miaja al frente, nombrado por el Gobierno Republicano que acababa de insta­larse en Valencia.

El 4 de Noviembre de 1936 la primera brigada, que acababa de formarse, fue enviada preci­pitadamente al frente de Madrid. La brigada estaba compuesta por tres batallones, cada uno de ellos con entre 500 y 600 hombres, en lugar de los cuatro batallones previstos. El batallón italiano que debía formar parte de la segunda brigada internacional (XII Brigada), formado también a toda prisa y que además no estaba todavía al completo, fue retenido en la Base a causa de las divergen­cias de opinión -relacionadas con el status de esta formación y de sus mandos- y que existían ya en el medio antifascista italiano en el momento del reclutamiento de voluntarios a Francia. El ori­gen de las divergencias venía de la situación política de esta emigración, que contaba 600.000 al­mas, la mayor parte de las cuales estaba bajo la influencia de partidos y organizaciones dirigidas por antifascistas italianos enemigos de Mussolini, como, sobre todo, comunistas y socialistas, que estaban comprometidos en cuanto a su unidad de acción por el acuerdo de 1934.

El dirigente socialista italiano Pietro Nenni, encargado de la información y propaganda[51], se encontraba en zona republicana desde los primeros días de la guerra. Entre los emigrados italia­nos de Francia, algunos círculos de intelectuales constituyeron una organización de demócratas antifascistas llamada Giustizia e Liberta (Justicia y Libertad) que, a partir de Agosto de 1936, orga­nizó en Cataluña una columna italiana con el mismo nombre[52]. En este mismo entorno de intelec­tuales emigrados, el Partido Republicano dirigido por Randolfo Pacciardi era también muy acti­vo[53]. En cuanto a los comunistas italianos de Francia, ignoraban, según Longo, que se iba a consti­tuir el 27 de Octubre en Albacete el batallón italiano de las BI[54] en el momento mismo en que estas organizaciones y partidos firmaban un acuerdo para la creación de una Legión Italiana autónoma, sometida exclusivamente a las órdenes de las autoridades militares españolas. Resultaba de ello que una formación independiente podría organizarse y hacer competencia al batallón italiano de las BI.

La dirección de la Base se oponía por supuesto, a este acuerdo de París sobre la creación de una legión autónoma que, independientemente de las repercusiones políticas que ello habría teni­do en la emigración italiana, podría también servir de ejemplo a los otros grupos nacionales. Nue­vos encuentros que condujeron a un compromiso se llevaron a cabo en París. La decisión de crear esta legión fue anulada y se decidió que el batallón italiano estaría formado siguiendo el modelo del Frente Popular, designando a Pacciardi como comandante aunque excepcionalmente fueron de­signados dos comisarios: el socialista Amadeo Azzi y el comunista Antonio Roasio.

Las divergencias de opinión que dividían a los medios antifascistas tenían que ver, según Longo, con esta pregunta: “¿Hasta dónde debe extenderse y cuánto tiempo debe durar la ayuda del antifascismo internacional a la lucha del pueblo español?”. Pacciardi, apoyado por algunos dirigentes de Giustizia e Liberta, deseaba que la participación de los voluntarios en la defensa de la República se limitara en el tiempo y que fuera ante todo una ocasión de convencer al mundo de la vitalidad del antifascismo italiano[55]; pero para el PCI y los demás partidos comunistas tal necesidad no existía pues los voluntarios de 1936 estaban persuadidos de que las fuerzas republicanas pondrían fin rápidamente a la rebelión militar.

La formación de la XII Brigada se hizo en menos de dos semanas. Madrid, que se defendía desesperadamente, tenía constantemente necesidad de ayuda, por lo que el 10 de Noviembre la XII BI marchó al frente sin estar todavía bien organizada. Como la precedente, no comprendía más que tres batallones: uno germano-austriaco bajo el nombre de E. Thaelmann (una compañía polaca formaba parte del mismo) con Ludwig Renn[56] como comandante y Luis Schuster[57] como comisario; otro franco-belga bajo las órdenes de dos franceses: Moulin, comandante y Jacquart, comisario, y el batallón italiano ya citado. Al frente de la Brigada se nombró comandante al húngaro Lukacs[58] y comisario a Gallo -que hasta ese momento había sido el segundo de las BI en Albacete, después de Marty- y Jefe de EM al búlgaro Bielov[59].Sin embargo, la situación en el frente de Madrid seguía siendo grave y preocupante.

Como los voluntarios afluían en gran número se empezó a organizar la tercera Brigada: la XIII Brigada. Dos alemanes, Gómez[60] y Schindler[61] fueron respectivamente nombrados comandante y jefe de EM. Un polaco, Karol Suchanek[62] fue el comisario. Esta brigada se componía de un batallón multinacional, Tchapayev, (en el que había una compañía polaca A. Mickiewicz) comandado por dos alemanes, Klaus Becker[63] y el comisario Kurt Bürger, sustituido muy pronto por el suizo Otto Brunner[64]; de un batallón franco-belga Louis Michel, cuyo comandante no ha sido identificado, y del batallón esencialmente francés Henri Vuillemin, comandado por Gaucher[65]. El 21 de Diciembre la XIII Brigada sale de Albacete. Desde el 27 de Diciembre hasta el mes de Enero de 1937 tomó parte en la ofensiva de las fuerzas republicanas que fueron vencidas en Teruel.

Entre el 22 y el 24 de Diciembre los batallones de la XIV BI, La Marseillaise, que acababa de constituirse, fueron divididos en dos partes y dirigidos al frente Sur para participar en operaciones en la región Andújar-Montoro-Lopera. Esta brigada no tenía tres batallones sino cuatro y su comandante era el general Walter[66], su comisario era André Heussler[67] y el jefe de EM el italiano Aldo Morandi[68]. Entre los batallones constituidos, el 9º se componía de diferentes naciones (entre ellas, una compañía polaca), el búlgaro Atanas Botev Stomatov[69] era el comandante y el yugoslavo Petrovic-Dusan-Cernov[70] el comisario. El 10º Batallón, con un carácter multinacional todavía más acentuado, tenía como comandante a un belga, Rasquin[71]. El 12º, compuesto en su mayoría por franceses, estaba comandado por Delassale[72] y en cuanto al 13º, Henri Barbusse, era esencialmente francés y estaba dirigido por Joseph Putz[73].

La XV BI se formará un mes más tarde, comandada por un húngaro, el general Gal[74] (durante un corto período de tiempo) y por el yugoslavo Vladimir Copic[75], comisario. Tomará pronto el nombre de Abraham Lincoln. Entre sus batallones había uno americano, con el nombre de Abraham Lincoln, comandado por Robert Merriman[76]; uno franco-belga 6 de Febrero con Gabriel Fort[77] como comandante y Honoré Galli[78] como comisario; uno multinacional Georgi Dimitrov, comandado por el búlgaro Grebenarov[79] y el comisario yugoslavo Pierre Furman[80]; uno inglés Saklatavala (llamado así en honor de un dirigente comunista hindú) cuyo comandante era el británico Tom Wintringham[81] y el comisario su compatriota Georg Aitkin[82].

Al mismo tiempo que la XV Brigada (la última que se constituyó en Albacete[83]) se creaba un batallón internacional [el nº 20], que debía ser incorporado más tarde a la 86ª brigada española, en vías de formación. El comandante de este batallón fue A. Morandi, el primer jefe de EM de la XIV BI.

A mediados de diciembre se produjo un cambio importante en la dirección de las BI. A propuesta del comandante de la Base, dirigida al Comisariado General de la Guerra[84], se estableció en Madrid una oficina del comisario-inspector de las BI, dirigida por Gallo [Luigi Longo], cuyo puesto en la XII BI fue ocupado provisionalmente por el escritor comunista alemán Gustav Regler[85]. La instalación en Madrid de la oficina del comisario-inspector disminuía la importancia que la Base tenía hasta el presente como único centro de decisión para las BI, exceptuando los problemas relativos a las operaciones militares estratégicas y tácticas. En la dirección política de las BI los asuntos más importantes a tratar estuvieron a partir de entonces en las manos de Gallo. La ausencia de Marty, que pasó la mayor parte del año 1937 en París y Moscú, favoreció este hecho.

En la sede de la oficina se constituyó un aparato administrativo y técnico al que se incorporó el de propaganda; algunas decenas de personas de diferentes nacionalidades trabajaron allí[86]. Gallo estaba en contacto permanente con la dirección del PCE y con los representantes del Komintern. En Julio de 1937, Palmiro Togliatti (alias Alfredo), secretario del Komintern, se convirtió en el consejero principal del Buró Político del PCE. La toma de decisiones importantes relativas a la organización, los mandos y, sobre todo, a la formación de nuevas unidades internacionales con sus diferentes puestos de mando obligaba a Gallo a estar constantemente en contacto con los representantes de los diferentes partidos comunistas y, sobre todo, con la Comisión Política para los asuntos de las BI del PCE[87] con el fin de obtener su aprobación.

Desde el punto de vista jerárquico Gallo estaba subordinado al Comisariado General de la Guerra y, mientras Álvarez del Vayo[88] -un socialista de izquierdas- siguió siendo comisario general del ejército español, las injerencias políticas de éste en los asuntos internos de las BI no se dejaron sentir. Sin embargo, Albacete conservaba todavía muchos privilegios. En una reunión que tuvo lugar en Febrero de 1937, la Comisión Militar del EM de la Base aceptó la resolución de la Comisión Política para los asuntos de las BI del PCE que, queriendo acelerar la integración de estas brigadas en el ejército español, propuso al Gobierno continuar incorporando batallones españoles en las BI[89]. Este proceso había empezado ya en noviembre y diciembre de 1936 cuando se puso a disposición de los comandantes de la XI y XII BI batallones españoles de milicias militarizadas. Estos batallones (Madrid, Prieto, Pacífico, Pasionaria, Regimiento nº 1) fueron disueltos y sus compañías, llamadas compañías españolas, fueron integradas en diversos batallones internacionales, pero conservando comandantes y comisarios españoles.

En esta misma reunión la Comisión Militar de la Base estimó que las BI debían tener al menos 70-75 por ciento de españoles, que podrían también ocupar puestos de mando. Las propuestas de esta comisión estaban motivadas por las pérdidas enormes sufridas por las BI en los diferentes frentes de Madrid, Teruel y en el Sur. Estas pérdidas no podían ya verse compensadas por los nuevos voluntarios extranjeros que llegaban de Albacete y el principio de reunir exclusivamente a combatientes internacionales entre sí podría, a corto plazo, tener como resultado su completa desaparición[90]. Según el autor del informe de la reunión, esta comisión chocó con la feroz resistencia de una parte de los mandos extranjeros y cinco voluntarios que se habían negado a colaborar con los españoles fueron detenidos y juzgados por un tribunal militar[91].

En la primavera de 1937 (siempre según las informaciones de G. Pajetta), bajo la influencia de André Marty, el comisario-inspector y el EM de la Base presentaron de nuevo un proyecto de reorganización de las BI[92]. En esta ocasión, además de la incorporación de los batallones españoles en las BI, se trataba de uniformizar los diferentes servicios de armamento, de aprovisionamiento, de salud de los batallones españoles con los de los batallones internacionales (mucho mejores) en una misma brigada. Un proyecto semejante fue propuesto igualmente para las brigadas españolas e internacionales de una misma división. Solicitaron también acelerar el envío de millares de reclutas españoles a las BI (su permanencia en los Centros de Movilización, Casas de Reclutas, se prolongaba por falta de armamento y de equipamiento) dándoles, como lo proponía la Base, la posibilidad de proveerles de armas, mantenerlos y equiparlos gracias a la ayuda internacional. La realización de este proyecto suponía duplicar el número de brigadas y destacar las competencias de sus mandos[93].

Siempre según Pajetta, las propuestas de la Base se consideraban favorablemente por el EM del Ejército del Centro, donde la posición del PCE era particularmente fuerte (la mayor parte de las divisiones estaban dirigidas por comunistas). El Gobierno y el Ministerio de la Guerra (aunque en este último había una cierta oposición) no rechazaban estas propuestas oficialmente y, en una carta del 24 de Abril de 1937, el Jefe de EM del Ejército del Centro comunicaba que las pérdidas sufridas por las cinco BI y las dificultades de reemplazo por nuevos extranjeros, debido al severo control de las fronteras que aplicaba el Comité de No Intervención, situaba en el orden del día el problema de su reorganización, pero conservando su carácter específico[94]. En esta carta también se indicaba que los batallones internacionales debían agrupar a los voluntarios de la misma nacionalidad o que hablasen una misma lengua (lo que, por otra parte, y, en la medida de lo posible, ya se había hecho), sus mandos superiores debían ser mantenidos, los oficiales y los soldados españoles debían completar solamente los efectivos internacionales que las numerosas pérdidas habían reducido y, si se confirmaba que el número de extranjeros era insuficiente para conservar estas cinco brigadas, entonces habría que reducir el número de BI.

El proyecto de duplicar el número de BI fue rechazado, probablemente a causa de la aversión del EM General a ver multiplicarse las unidades del ejército del Komintern. Sin embargo, el comisario-inspector y los miembros del EM de la Base no renunciaron a este proyecto y, sin esperar a obtener un permiso, empezaron a duplicar la XII Brigada, dividiéndola en dos agrupaciones, que se convirtieron en Junio de 1937 en la XII BI con el nombre de G. Garibaldi y la 150ª con el nombre de J. Dombrovski. Así el número de brigadas pasó de cinco a seis, aunque por poco tiempo pues a finales de Julio del mismo año, por decisión del EMG, la XIII BI, que atravesaba una crisis interna, fue disuelta y su número de orden (XIII) fue aplicado a la 150ª BI[95].

La formación de estas dos nuevas brigadas había sido posible gracias al importante contingente de reclutas españoles concentrados alrededor de Albacete, que también reforzaban a las demás BI, sobre todo después de Julio de 1937. La disminución del número de voluntarios extranjeros que llegaban a España reducía progresivamente su porcentaje en las unidades y, ya en la segunda mitad de ese mismo año, algunos batallones y compañías no llegaban a sobrepasar el 25-35 por ciento tan reclamado por la Base. Por otra parte, se liquidaban gradualmente los batallones y compañías españoles (en las BI) haciendo entrar en ellos a extranjeros o incorporando españoles en las divisiones compuestas exclusivamente o en su mayor parte por internacionales.

A principios de 1937 la Base tuvo que ocuparse de un problema serio: el montante de las pagas. Según la decisión de Largo Caballero, los voluntarios habían debido recibir, independientemente de su graduación militar y de sus funciones, diez pesetas al día, exactamente lo mismo que los milicianos y los soldados de las unidades ya militarizadas que cultivaban todavía el igualitarismo de las antiguas formaciones de la milicia. En la primera fase de la guerra era una suma más bien elevada, teniendo en cuenta que la mayor parte de los milicianos en la vida civil (en su mayoría obreros agrícolas y obreros industriales) no ganaban más que de cinco a diez pesetas al día[96]. Al principio, las primeras unidades de la milicia no tenían derecho a comida gratuita pero a finales de Agosto y primeros de Septiembre de 1936 las unidades de la milicia, una vez fueron militarizadas, recibieron comida además de las diez pesetas diarias[97]. Se reconocieron estos mismos derechos a las primeras unidades del ejército regular formadas desde Octubre.

Los voluntarios de las BI recibieron su primer sueldo (siete pesetas en lugar de diez) con algunas semanas de retraso. Este sueldo se había reducido por iniciativa de Vidal, de acuerdo con Martínez Barrio, considerando el jefe de la Base que se debía pagar menos a los internacionales que no tenían familia en España (el envío de dinero al extranjero estaba prohibido) y que estaban en mejor situación que los españoles gracias a las donaciones que venían del extranjero (paquetes de provisiones alimenticias, cigarrillos, ropa, etc.)[98]. De todas formas, la cantidad de diez pesetas se les concedió muy pronto pues se demostró que un sueldo diferenciado entre extranjeros y españoles en las mismas unidades constituía una fuente de discordia y de descontento[99]. Hay que señalar también que a consecuencia de una inflación galopante, el poder adquisitivo disminuyó tan rápidamente que, a mediados de 1937, se convirtió casi en un valor simbólico (y además seguía bajando). Hay que añadir a esto que la comida era cada vez de peor calidad, lo que incitó a los comandantes y a los comisarios a obligar a los extranjeros a aceptar una contribución de tres pesetas diarias para mejorar la marmita comprando provisiones en la retaguardia. A finales de 1937 y principios de 1938 esas tres pesetas eran ya retiradas automáticamente de su sueldo; los oficiales y los comandantes debían dar más; sólo los soldados españoles continuaban recibiendo el mismo sueldo[100].

Desde principios de Marzo de 1937 se renunció a las pagas igualitarias. El Ministerio de la Guerra ordenó ajustar -a la misma tarifa que antes de la rebelión- los sueldos de los oficiales y suboficiales procedentes de la milicia con los de los oficiales y suboficiales del ejército disuelto, aunque teniendo en cuenta suplementos que eran atribuidos a los diferentes servicios del frente[101]. Esta nueva ordenanza implicaba también a las unidades internacionales bajo control de la Base. La diferencia entre el sueldo de los oficiales y el de los soldados era relativamente pequeña: un capitán, por ejemplo, recibía 25 pesetas al día.

En cuanto al sueldo de los comisarios no era mencionado en la nueva ordenanza y planteaba serios problemas, por lo que los comandantes de las BI, de acuerdo con el comisario-inspector y el EM de la Base y, por supuesto, con el beneplácito del Comisariado General del Ejército Español, decretaron que un comisario recibiría la misma suma que el jefe de la unidad a la que pertenecía. Por ejemplo: el comisario de brigada recibía el mismo sueldo que el comandante, el teniente coronel o el general que mandaba entonces la unidad. Esta solución, aplicada también a las unidades españolas, creaba numerosos problemas, pues podían producirse cambios si un jefe de unidad, bien por haber sido herido, ascendido en la misma unidad o bien transferido a otra unidad, era reemplazado por otro de diferente graduación, por ejemplo, un capitán podía ser sustituido por un teniente o un comandante. Sin embargo, este sistema funcionó hasta Octubre de 1937 cuando, por una orden del comisario-inspector, emitida probablemente por recomendación del Comisariado General del Ejército, se definió una nueva jerarquía, es decir, que el comisario de una compañía tenía derecho al grado de capitán, el de un batallón al de comandante, el de una brigada al de teniente coronel, etc.[102].

En abril de 1938 el status de comisario fue rebajado, durante un tiempo, por Prieto, el Ministro de la Guerra entonces, que publicó una ordenanza según la cual el comisario sería remunerado, en adelante, según la última graduación militar que tenía antes de haber sido designado para la función de comisario. Su sueldo sería aumentado en cinco pesetas al día, pero no tendría derecho a este suplemento si por cualquier razón (incluido el caso de herida y permanencia en el hospital) dejaba de ejercer sus funciones[103]. Con mucha frecuencia en las BI se había situado en el puesto de comisario a soldados o suboficiales y esta ordenanza expresaba bien la voluntad de Prieto de menospreciar la institución de los comisarios, su intención de despolitizar el ejército y, sobre todo, de debilitar la muy fuerte influencia comunista.

Para las tropas regulares los servicios de la Base eran de gran importancia. En las pequeñas ciudades y pueblos de los alrededores de Albacete (Mahora, Madrigueras, Pozo Rubio, Almansa, Fuentealbilla, Villanueva de la Jara, Casas Ibáñez y otros) se instruía a los nuevos voluntarios que llegaban a España, así como a los que salían de los hospitales. Más tarde, eran enviados bien al frente o bien a la retaguardia, en diversos servicios de la Base, como, por ejemplo, los inválidos y los enfermos. Los servicios, muy extendidos, de la Intendencia Militar, cuyos efectivos estaban compuestos, en su mayoría, por españoles pero con mandos extranjeros, eran, sobre todo, centros de acogida encargados de repartir entre las brigadas y las demás unidades tanto armas como equipamiento, uniformes, víveres, medicinas proporcionados por la Intendencia española, por las entregas soviéticas y por las donaciones del extranjero. El EM de la Base tenía derecho a organizar servicios auxiliares, como destacamentos de ingenieros, de enlace, de caballería, etc. La instrucción de la Artillería, hasta finales de 1936, se hacía en Almansa, de donde partían para el frente durante los meses siguientes baterías y escuadrones de artillería pesada, de artillería de campo, de artillería antiaérea y anticarros[104].

Fue en Febrero de 1937 cuando comenzaron en Pozo Rubio clases de instrucción militar para oficiales. Las unidades de las BI enviaron allí a soldados y suboficiales que se habían distinguido en el frente y que se distribuían en grupos nacionales o lingüísticos[105]. Pero las BI organizaban a menudo cerca del frente cursos para suboficiales. A partir de Agosto del mismo año se empezaron a formar batallones de reserva[106]. El desarrollo y la puesta en marcha de la nueva organización se extendieron hasta el otoño de 1937.

El Departamento de Mandos, con una sección para el registro de los voluntarios, fue uno de los primeros departamentos creados por el EM de la Base. Aunque falte la documentación relativa a las personas, el cuadro que sigue da una cierta idea de la extensión de su actividad:


Extranjeros en las Brigadas Internacionales

Período

Registrados

De octubre de 1936 a Marzo de 1937

18.714

Abril

701

Mayo

1.339

Junio

2.066

Julio

1.911

Agosto

1.328

Septiembre

2.638

Octubre

2.432

1-15 Noviembre

1.383

15-30 Noviembre

2.444

Diciembre

882

Enero 1938

1.339

Febrero

2.514

Marzo

7.033

Abril

4.310

Total[107]

51.034

No hay que confundir estos registros mensuales con los informes mensuales sobre los voluntarios que llegaban a España, pues en los primeros estaban registrados también los heridos y los enfermos reenviados a Albacete después de su estancia en el hospital y antes de su nuevo destino. A partir de estos registros no se puede sacar ninguna conclusión sobre la dinámica de reclutamiento que, desde la primavera de 1937, tenía tendencia a debilitarse. Según la mayoría de los historiadores, el número total de voluntarios en las BI no sobrepasaba de 30.000 a 40.000 y los cálculos fantasiosos de algunos historiadores de orientación anti-republicana que dan cifras de 100.000 o más no resisten un examen crítico.

El departamento de Mandos estaba al principio dirigido por el polaco Carnet[108] pero éste, en conflicto con Marty, fue obligado a volver a Francia en Diciembre (NdT. de 1936) y sustituido sucesivamente por el alemán Fernando[109], el polaco Winkler[110] y el búlgaro Znelezov[111]. Cada sección que representaba a una nación tenía al frente un militante comunista experimentado y, por supuesto, de la misma nacionalidad[112]. Gallo precisa que era un departamento de carácter militar el que trataba los asuntos del partido. Además de las tareas rutinarias reunía materiales que podían informar sobre la vida cotidiana y sobre las dificultades en cada brigada. Esta es la razón por la que las autoridades que mandaban directamente a las tropas regulares (como, por ejemplo, los comandantes de división y el Comisario-Inspector) estaban peor informados que este departamento sobre las diferentes preocupaciones de las unidades en el frente[113].

El Departamento de Mandos trabajaba en estrecha colaboración con una comisión de control que, unos meses más tarde, se transformó en servicio de contraespionaje. A pesar de ser una sección del contraespionaje español (Servicio de Investigación Militar, SIM[114]), esta comisión gozaba de gran autonomía. Estas dos instituciones estaban dirigidas inicialmente por el yugoslavo Fein[115], después por Vladimir Stepanovic[116], su compatriota, y, por último, por José Moreno[117], un húngaro de la región de Voïvodina.

Las diferentes actividades del Departamento de Mandos, de la Comisión de Control y del SIM son asuntos que exigirían investigaciones detalladas, pero el autor no ha podido encontrar documentos sobre cada una de estas instituciones. Lo mismo ocurre en lo que concierne a las actividades del Tribunal Militar. Éste se ocupaba no sólo de los asuntos del personal de la Base, sino también de aquellos relacionados con combatientes enviados desde el frente a Albacete a fin de ser castigados por infracciones que habían cometido[118]. El Tribunal se ocupaba, sobre todo, de asuntos que tenían que ver con alcohólicos crónicos, aventureros y soldados culpables de delitos y de crímenes de derecho común. Al principio, los alcohólicos y los aventureros eran enviados a Francia; más tarde se les detuvo o eran condenados a penas de prisión (la prisión se encontraba en el antiguo cuartel de la Guardía Nacional) o bien se les enviaba a un campo de reeducación cerca del río Júcar[119]. A principios de 1938, durante el desmantelamiento de la Base de Albacete, todos los prisioneros fueron trasladados a Barcelona. Liberados con ocasión de la retirada de Cataluña, fueron evacuados a Francia.

Pasaban también ante el Tribunal aquellos que eran considerados culpables de haber cometido graves faltas por negligencia en el servicio, por falta de vigilancia revolucionaria o bien aquellos que eran acusados de propaganda trotskista, que se asimilaba entonces fácilmente con actividades de los servicios de espionaje enemigos. Hubo casos de condenas a muerte de agentes pertenecientes a servicios secretos de otros países y ejecuciones de miembros de los partidos comunistas ilegales cuando se conocía que, habiéndose derrumbado ante la policía o en las prisiones antes de dirigirse a España, se habían convertido en informadores de la policía[120]. El total de estas ejecuciones (en Albacete y en los frentes) no se conoce, pero, según Delperrie de Bayac podría elevarse a algo más de 50[121].

Los efectivos de la Intendencia -uno de los mayores departamentos del EM de la Base- eran, en su mayor parte, españoles (como ya se ha mencionado); su organizador y también su primer jefe fue el fascista Dupré, sustituido temporalmente por Otto Flater[122], después (por poco tiempo) por el periodista americano Louis Fischer[123] y, hasta el mes de Junio de 1937, por el húngaro Karbov[124]; Nikita Mendes[125] de nacionalidad yugoslava fue el último comandante de la Intendencia.

El Servicio de Salud estaba también subordinado al EM de la Base. Había sido proyectado, en un principio, por dos médicos franceses, el cirujano Pierre Rouquès y el médico generalista Kalmanovitch, que fueron los primeros organizadores de este servicio. Algunas semanas después de su vuelta a Francia fueron sustituidos por el Dr. Rudolf Neumann, un alemán. El 22 de Diciembre (NdT: de 1936) tuvo lugar en Murcia la apertura del primer hospital para los voluntarios internacionales, organizado por la Dra. Irena Strozecka, hija de una pareja de veteranos del movimiento obrero revolucionario en Polonia. A principios de Enero de 1937, el Servicio de Salud fue reorganizado. Se estableció una nueva dirección, con dos doctores búlgaros al frente, Oskar Telge y Jaroslav Franek[126], además del Dr. Neumann. Telge será el jefe de servicio y supervisará al mismo tiempo a los cuadros y los hospitales. Franek se ocupará de los problemas sanitarios, de la higiene y de la defensa antiaérea; Neumann de la evacuación de los heridos y del transporte. La buena organización y el alto nivel del trabajo médico que dieron al servicio una imagen de calidad, crearon una excelente opinión entre los voluntarios y en los medios médicos españoles e internacionales. En 1937-1938, en la zona republicana, se distribuyeron unos 15 hospitales en la costa mediterránea y en la parte central del país; cerca del frente funcionaron con eficacia hospitales de campaña. En Albacete se constituyeron equipos de cirugía y de médicos especialistas procedentes de países de Europa, de América del Norte y de otros lugares.

El EM supervisaba el correo y la censura militar de las BI que Jean Grandel, alcalde comunista de Gennevilliers (periferia de París) y secretario del sindicato de los trabajadores de correos (PTT) había organizado. Tras la marcha de éste, el yugoslavo Dragotin Gustincic[127] le sustituirá. En estas instituciones trabajaban representantes de diferentes nacionalidades, algunos de los cuales eran políglotas.

El EM había enviado delegaciones a Figueras, Valencia y Barcelona, pero la más importante, y la más numerosa también, era la de Figueras. La antigua fortaleza de esta ciudad era el primer punto de reunión para la mayor parte de los voluntarios que llegaban a España y el único lugar donde se reagrupaban cuando el control de las fronteras instaurado por el Comité de No Intervención les obligó a pasar ilegalmente desde Francia a la España republicana. Al principio su estancia en esta fortaleza no duraba más que unos días, tras los cuales eran enviados a Albacete. A partir del verano de 1937 se estableció allí la instrucción militar, bajo la dirección de oficiales llegados de la Base, que duraba varios días, y al mismo tiempo se empezó a examinar allí mismo la identidad de los recién llegados y las informaciones que se obtenían sobre ellos eran transmitidas al Departamento de Mandos en Albacete[128].

La Delegación de Valencia tenía asignadas otras tareas. Tenía que ocuparse de los heridos y los enfermos hospitalizados en la región de Levante (Benicassim, Murcia, Denia, Orihuela y otras) y de los brigadistas, poco numerosos, que se encontraban de permiso en esta zona de España. También estaba encargada de resolver las formalidades para los pasaportes de aquéllos que tenían autorización -casos bastante raros- para tomarse un descanso o para hacer una cura en Francia y también de los que eran llamados a la Unión Soviética. Para llevar a cabo estas tareas, la Delegación estaba en contacto con las diversas secciones de los ministerios españoles, con el CC del PCE y con la dirección de las diferentes instituciones que, en Noviembre de 1936, pasaron a Valencia con el Gobierno de Madrid. Las mismas tareas incumbían también a la Delegación de Barcelona, sobre todo a partir de Noviembre de 1937, cuando el Gobierno, una vez más, cambió de Sede y se instaló en la capital de Cataluña.

La Comisión Política de las BI, dirigida oficiosamente por Marty, que tenía por misión continuar y coordinar las actividades ejercidas antes por los dirigentes políticos de los grupos nacionales, fue creada a principios de Noviembre de 1936 y colaboró activamente en la formación de las BI. El aspecto político de las Brigadas, que no dependían de ningún partido y que tenían un carácter Frente Popular, era, en otoño de 1936, la tarea principal de la que la Comisión debía ocuparse. Tras la creación del puesto de Comisario-Inspector de las BI y a medida que éste irá ampliando su campo de acción, la Comisión se ocupará cada vez más del trabajo político en la misma Base, en los campos de instrucción que estaban subordinados a ella, en los talleres militares instalados en los alrededores de Albacete, en los hospitales de las BI, etc.

La Comisión contaba al principio con siete miembros de diversas nacionalidades, trabajando bajo la dirección de Stefan Wisniewski, recompensado con el título de Comisario de la Base[129]. Permaneció en este puesto -que le fue retirado en circunstancias todavía desconocidas- hasta el 27 de Diciembre[130], probablemente víctima del carácter desconfiado de Marty; éste consideraba con mucha facilidad sospechosos de mala voluntad, de oportunismo, incluso de sabotaje a todos los que le criticaban[131]. Después de la marcha de Wisniewski, el francés Maurice Lampe, miembro del CC del PCF y secretario del partido en la circunscripción de la ciudad de París, le sustituirá.

La composición del personal de la Comisión era inestable, ya sea porque sus miembros eran dirigidos a menudo a la línea del frente por ser oficiales o comisarios, o bien porque eran transferidos a otros puestos de la Base. En junio de 1937 la Comisión fue reorganizada. Con Lampe sólo permanecerán cuatro comisarios[132] y fue Wladislaw Stopczyk[133], llegado en la primavera de 1937 quien, convirtiéndose en miembro de esta Comisión, recibirá la mayor parte de las tareas como responsable de todos los servicios y unidades militares de la Base. Pero, apenas un mes más tarde, será transferido a la XIII BI para sustituir temporalmente al comisario Matuszczak, que estaba de permiso. Su puesto de Albacete será ocupado por el yugoslavo Kurt Vladimir[134] y, al mismo tiempo, el búlgaro Bielov[135] ocupará el puesto del comandante de la Base, enviado a Francia.

En algunos ensayos sobre la historia de la guerra civil española y sobre las BI se habla de un juramento que los voluntarios debían prestar a su llegada a Albacete: “Soy un voluntario de las Brigadas Internacionales porque admiro el heroísmo y el valor del pueblo español en su lucha contra el fascismo internacional; porque mis enemigos de siempre son los enemigos del pueblo español: los fascistas; porque sé que si el fascismo es victorioso en este país, lo será el día de mañana en el mío y destruirá mi hogar; porque soy un trabajador, un obrero o un campesino que prefiere morir de pié que vivir de rodillas. Estoy aquí por mi propia voluntad y, en caso de necesidad, estoy dispuesto a perder la última gota de mi sangre para salvar la libertad de España y la libertad del mundo”. Los documentos de archivos y las memorias de los veteranos de esta guerra, publicadas en diferentes lenguas, no confirman la existencia de este juramento, pero queda fuera de toda duda que expresa fielmente las principales divisas de las BI y los sentimientos de la mayoría aplastante de los voluntarios[136].

El 24 de Diciembre de 1936 el Departamento Político (Comisión), dirigiéndose a la opinión pública internacional, hizo un llamamiento para apoyar a las BI y, entre otras cosas, a patrocinar sus diferentes unidades. El llamamiento estaba firmado por A. Marty y P. Nenni[137]. Este último, aunque no pertenecía a ninguna formación internacional [en realidad era un representante de la Internacional Socialista], quería manifestar de esta forma su deseo de colaborar con los comunistas por la defensa de la República Española.

Para dejar bien claro el aspecto sin partido de las BI, el Departamento Político prohibió a los voluntarios llevar emblemas de partidos y les comunicó que su bandera oficial era la bandera española. Sólo fue permitida la bandera roja, por ser símbolo de solidaridad internacional[138]. Sin embargo, esta instrucción no siempre fue seguida[139].

El procedimiento en que eran registrados los voluntarios en Albacete, entregándoles un formulario que contenía la pregunta: “¿A qué partido pertenece?”, aconsejaba responder: “antifascista[140], lo que manifiesta el interés por poner en evidencia la solidaridad, la unidad de las fuerzas de izquierda y la voluntad de los internacionales en defender la República, por temor a que el gran porcentaje de comunistas en las BI fuese explotado en el escenario internacional para negar el carácter de Frente Popular. Se exigía además que los miembros del partido que tenían grandes responsabilidades escribiesen su curriculum vitae de manera detallada. Eran transmitidos al EM de la Base, a veces también a la sección correspondiente del CC del PCE[141].

Los nombres que las unidades militares recibían estaban a menudo en desacuerdo con el principio de sin partido. Estas unidades llevaban también número, como lo exigían las prescripciones militares, pero de hecho en la vida cotidiana, como en los informes de los servicios, además del número, se utilizaba el nombre que la unidad se había escogido. Eran numerosas las que tenían nombres relacionados con la historia de las luchas por la libertad y la independencia a lo largo de los siglos XVIII y XIX, como por ejemplo: la brigada francesa La Marsellesa, la americana Lincoln, la polaca Dombrowski; los batallones con los nombres de G. Washington, J. Palafox, Mackanzie-Papineau, A. Mickiewicz, la batería de artillería B. Glowacki, etc. Sin embargo, la mayoría de los batallones, compañías, secciones, baterías de artillería … llevaban sobre todo nombres de héroes de los movimientos revolucionarios y comunistas caídos, muertos con las armas en la mano, asesinados por bandas fascistas o por la policía, ejecutados por sentencia de un tribunal: batallones Tchapaïev, Djuro Djakovic, Edgar André, Henri Vuillemin, Louise Michel, Henri Barbusse, etc, o bien llevaban nombres de aquellos que en esta época se encontraban en prisiones y en campos de concentración: batallones E. Thaelmann, M. Rakosi, batería Gramsci, división de artillería Anna Pauker, grupo de artillería Gheorgiu Dej y otros. En general, se fingía ignorar la orden de Vidal que databa de Diciembre de 1936 y que prescribía que el nombre dado a una unidad sólo podía ser de un camarada muerto[142] y que cada nominación de unidad tenía que hacerse con autorización de Marty. Sin embargo, un batallón francés que perteneció a la XII, después a la XIII y, por último, a la XIV BI llevaba el nombre de Marty, lo mismo que un batallón balcánico había tomado el nombre del Secretario de la Internacional Comunista G. Dymitrov y una batería checa tomó el nombre del Secretario del PCT: K. Gottwald. En muy pocos casos algunas unidades escogían nombres que no fueran comunistas, por ejemplo, el batallón Massaryk o las compañías C. Attlee y H. Branting; pero estas unidades habían sido formadas hacia finales de 1937 o principios de 1938.

Aunque la nueva orden del EM de Albacete, de Marzo de este mismo año, decretó que los batallones en adelante debían tener únicamente número[143] no fue hasta mucho más tarde cuando la designación de las unidades por los nombres desapareció de los documentos de servicios aunque, en la práctica cotidiana y en la propaganda, se seguían utilizando. En las unidades la preferencia dada a nombres de comunistas no se explica más que por el origen de las BI, cuyos mandos pertenecían a diferentes partidos comunistas. Esta preferencia era debida, en gran parte, a la situación internacional y al aislamiento de la República a pesar del apoyo político y material de la Unión Soviética. La política de no-intervención de los países occidentales, privando a la República de medios defensivos eficaces, que le impedía pasar a la ofensiva fue mantenida o tolerada por casi todos los partidos: socialistas, democráticos, liberales, entre los cuales algunos estaban en el poder o participaban en gobiernos de coalición.

Desde el principio, los miembros de las diferentes secciones de la III Internacional participaron muy eficazmente en la formación de las BI y constituyeron en las unidades sus propias organizaciones en las que cada una tenía tendencia a proclamar su pertenencia al PC de su país. Más tarde estas organizaciones fueron asimiladas a las células del PCE y, en Diciembre de 1936, la revista El pueblo en armas (editada en Albacete) publicó un artículo en el que se explicaba que todos los partidos tenían derecho a crear sus organizaciones en el ejército con el fin de agrupar en ellas a sus miembros y que éstos pudiesen colaborar con los sin partido o con miembros de otros partidos para llevar a cabo una lucha eficaz contra el enemigo común: porque somos todos hermanos y antifascistas[144]. Del texto de este artículo se concluía que las organizaciones del PC con competencias no definidas debían trabajar con la dirección militar, ayudada y controlada por los comisarios políticos. Una estructura tal no estaba prevista por las leyes y los decretos del Gobierno que, en las órdenes del EM y la ordenanza de Enero de 1937 del Ministerio de la Guerra, precisaban muy claramente que toda actividad política en el ejército estaba prohibida[145].

Pero estos decretos estuvieron lejos de ser respetados. Desde finales de 1936, en las brigadas españolas formadas según el modelo del V Regimiento, así como en las BI y, más tarde, en las divisiones y cuerpos de ejército dirigidos por los comunistas, las células del partido fueron activas. Semi-oficiales, todas estas organizaciones comunistas reunidas constituyeron la organización militar del PCE. Los secretarios de partido de las más pequeñas unidades eran a menudo asesorados y controlados por los comisarios políticos[146]. Durante un curso de cuatro días organizado por los comisarios políticos de las brigadas españolas en Albacete en Noviembre de 1936[147], se decidió establecer en cada brigada células del MOPR (Socorro Rojo Internacional) y de la Asociación de Amigos de la URSS. Estas células fueron instituidas igualmente en las BI. Muchos soldados tenían carnet de miembros de estas dos asociaciones y pagaban cotizaciones mensuales. Por otra parte, se hacían colectas de dinero para las víctimas de la represión policial y, sobre todo, para los prisioneros políticos comunistas de diferentes países[148]. En la propaganda del partido, una parte muy importante estaba consagrada a divulgar la doctrina ideológica comunista, a resaltar las realizaciones de la Unión Soviética, a mostrar el acierto de la política de las diversas secciones del Komintern y particularmente la del PCE. Sin embargo, todos los fenómenos que se producían entonces en la URSS y que fueron más tarde designados con términos como “culto de la personalidad” (apología de Stalin, aprobación de los procesos de Moscú, etc), la desconfianza obsesiva, eran ya perceptibles. Los demás partidos y organizaciones no poseían tales redes de propaganda, pero eso no les impidió, sin embargo, implantarse en numerosas unidades militares gracias a sus cuadros de mando y a sus comisarios. Hasta el final de la guerra hubo batallones, brigadas, divisiones y cuerpos del ejército donde dominaba la influencia de los socialistas, anarquistas, republicanos liberales, nacionalistas catalanes y vascos, etc.

Sin embargo, sería injusto asimilar las unidades comunistas a las otras unidades pues las organizaciones militares comunistas, aunque operaban en contra de las directivas en vigor del Gobierno y del EM, influían positivamente en la moral de los voluntarios y de los soldados españoles de las BI; contribuían también, en gran medida, en el refuerzo de la disciplina, se ocupaban de la instrucción militar y obtenían, en general, resultados mucho mejores que las otras unidades. Estos resultados eran debidos a las dotes de organización de los comunistas, a la estructura centralizada del PCE y, sobre todo, a la perseverancia que empleaba el partido para dar a sus unidades el carácter exigido de un ejército regular.

En el verano de 1937 la dirección de las BI presentó a las autoridades españolas una propuesta reclamando un estatuto jurídico de las BI para poner fin a la imprecisión en la que se encontraban los voluntarios tras meses de combate en defensa de la República. Se trataba de definir con exactitud los derechos y deberes de las BI y de asegurarles un reglamento preciso, con el fin de eliminar las causas de los conflictos de competencia que se daban entre el EM de la Base y las autoridades militares y civiles españolas. Una comisión compuesta de tres personas: Gallo, un representante de la Base y un Delegado del Ministerio de Defensa (los nombres de los dos últimos no han podido ser encontrados) fue constituida y el proyecto que establecía los reglamentos sancionando la integración de las BI en el seno del ejército español estuvo preparado el 11 de Agosto y enviado al Ministerio de Defensa[149]. Este proyecto estipulaba que la base de Albacete formaba parte integrante de la estructura del ejército republicano y se encontraba bajo control del Gobierno y del Ministerio de Defensa Nacional, encargado de examinar todas las cuestiones de orden general concernientes a la vida y la organización de las BI.

Los diferentes reglamentos enumerados en la propuesta expresaban de hecho la profunda aspiración de la Base de ver sus derechos (que había ejercido hasta ese momento) reconocidos y confirmados oficialmente; además añadía reivindicaciones muy precisas como, por ejemplo, instruir no sólo a los soldados extranjeros sino también a los españoles (lo que ya se practicaba desde hacía tiempo). También sometía a las autoridades españolas propuestas sobre el tema de los permisos, de la repatriación de los voluntarios, de las pensiones, de las indemnizaciones para los inútiles para el servicio militar y para las familias de los muertos y desaparecidos. También se solicitaba que el Servicio de Intendencia fuese confiado a la Base, como de hecho ya se hacía; ésta asumía la responsabilidad del reparto del avituallamiento y del mantenimiento de las diferentes unidades, disponía de las donaciones recibidas del extranjero y de los aprovisionamientos adquiridos. En cuanto al Servicio de Salud, sometido únicamente al control del Servicio de Salud español, debía funcionar como antes, con su administración central situada en Albacete.

Dejando aparte algunos puntos concretos como los permisos, las pensiones, etc., se constata que el plan elaborado en esta propuesta, aunque alabando la integración completa de las BI en el ejército español, precisaba que las BI debían conservar su completa autonomía; por otra parte no había ningún reglamento preciso relativo a la participación de mandos militares y políticos españoles en el mando. El plan de esta propuesta fue rechazado por las autoridades, precisamente a causa de esta intención de asegurar la autonomía de las BI. El 23 de agosto la Base recibió un estatuto enteramente concebido por el Ministerio de Defensa[150]. El último período de las actividades de la Base debía por tanto comenzar con este nuevo estatuto que, en su introducción, declaraba que las BI, sustituyendo a la antigua Legión Extranjera (Tercio) disuelta, estén sometidas al Código Militar y a los Reglamentos del ejército español. Los mandos de las BI, empezando por los sargentos, debían estar integrados en un 50 por ciento por soldados de las formaciones internacionales (que podían ser tanto extranjeros como españoles) y el resto de los mandos debían ser designados por el Ministerio de Defensa (en principio, casi exclusivamente españoles).

Los deberes estrictamente militares de la Base, a partir de entonces, consistían en acoger e instruir a voluntarios y reclutas, pero desde el momento en que éstos iban al frente dejaban de estar bajo su mando, lo que significaba que se retiraba a la Base el derecho a cambiar de personal en las unidades. Ocurría lo mismo cuando un soldado era culpable de un delito: ya no era devuelto a la Base, sino que era juzgado donde se encontrara, bien por los mandos de su unidad, bien por un Tribunal Militar o por una Corte Marcial. Sin embargo, la Base podía ejercer funciones administrativas y en cierta medida consultivas, aunque bajo el control de la Oficina para los Extranjeros, una nueva sección de la subsecretaría del Ministerio de Defensa. Como antes, se ocupaba de los ficheros del personal de las BI, transmitía al Ministerio informes sobre la incorporación de reclutas en las formaciones del frente y en formaciones auxiliares, continuaba llevando el registro de los muertos y de los inválidos para el Gobierno español, que decidía sobre las pensiones e indemnizaciones. Los comandantes de las BI estaban encargados de informar a la Base sobre los desplazamientos, las pérdidas y las modificaciones en las unidades; ocurría lo mismo con las propuestas de ascensos y las autorizaciones de permisos en el extranjero, dirigidas al Ministerio de Defensa. Los comandantes debían dirigir a Albacete a los soldados considerados como inútiles para el servicio militar, para una revisión médica decisiva, etc.

El estatuto privaba a la Base de sus derechos sobre los servicios autónomos de Intendencia, de Salud, de Correos, con su censura, y, salvo excepciones, fueron incorporados a los servicios correspondientes del ejército republicano. Albacete conservaba, sin embargo, el derecho de disponer y de distribuir las donaciones del extranjero, de presentar al Ministerio de Defensa propuestas relacionadas con la organización de las casas de reposo para los combatientes de permiso. El Servicio de Salud español debía encargarse de los hospitales de las BI.

Una de las decisiones de este estatuto establecía que la Base sólo podía emplear a personas no aptas para ir al frente o que habían pasado en él al menos tres meses. Las competencias de la Base, considerablemente reducidas, reflejaban esta decisión, dictada sobre todo por las necesidades de la guerra. Algunos representantes de partidos comunistas extranjeros y algunos miembros del Komintern que ejercían de manera oficiosa o no diferentes funciones responsables en el Departamento de Mandos: el Departamento Político, la Comisión de Control, el SIM y otros sectores de la Base sufrieron también las consecuencias de esta decisión. Bien iban al frente, bien volvían a su país de origen o a la Unión Soviética. Era, por otra parte, la época en que se empezaba a reclamar en la URSS a consejeros y especialistas soviéticos, comandantes de unidades de las BI y miembros de la Base que habían vivido en la Unión Soviética antes de su llegada a España. La publicación del estatuto, firmada por Indalecio Prieto, Ministro de Defensa, fue recibida en las BI con descontento y, a menudo, con indignación. Los voluntarios extranjeros estaban afectados, sobre todo, por la expresión “en sustitución de la Legión Extranjera”, sin ninguna mención a la diferencia de principios entre los dos cuerpos militares.

La atmósfera de resentimiento fue suavizada en parte por la solemnidad de las fiestas del primer aniversario de las BI, que tuvieron lugar por todas partes donde se encontraban, tanto en Madrid como en Albacete. Estas fiestas, que acabaron con un desfile militar y un mitin en el que tomó parte la población civil local, tenían un carácter especialmente impresionante a causa de la participación de las delegaciones de todas las BI[151]. En la tribuna de honor, al lado del nuevo comandante de la Base, Gómez, y de su comisario, Lampe, se encontraban los representantes de las autoridades españolas. Faltaban, sin embargo, en esta tribuna las personalidades más importantes. El Gobierno y el Ejército estaban representados por el teniente coronel Bolaños, del Ministerio de Defensa, y el adjunto del comisario general del ejército, el general Pretel; no había más que tres miembros del Buró Político, con Dolores Ibárruri a la cabeza, que pronunció un discurso a tono con las circunstancias; había venido como representante del PCE y de los Sindicatos. El partido socialista estaba representado por Ovidio Salcedo, miembro de la delegación del Frente Popular de Madrid; en cuanto a los anarcosindicalistas de la CNT, se limitaron a enviar un telegrama. No fue debido a un olvido si Gallo habló en nombre de las BI sin mencionar el estatuto; fue más tarde, en la prensa de los voluntarios extranjeros, cuando enunció los derechos y los deberes de las brigadas, definidos en este estatuto de una manera satisfactoria y donde “se demuestra clara y explícitamente que nuestras brigadas no tienen nada que ver con el Tercio[152]. Consideradas las circunstancias se puede suponer que, con esta declaración, quería debilitar el descontento y la indignación que suscitaban varios párrafos del estatuto, sobre todo la formulación puramente jurídica “en lugar del Tercio”, ignorando la motivación ideológica y política de compromiso de los voluntarios extranjeros en España. La mayor prueba de discreción fue dada por André Marty quien, de vuelta en España tras una ausencia de varios meses, en un artículo publicado al lado del de Gallo, ni siquiera mencionó el estatuto[153].

Suprimiendo la autonomía de la Base, el Gobierno y el Ministerio de Defensa querían convertir a ésta en un conjunto homogéneo, teniendo en cuenta los cambios sobrevenidos en la composición de las BI donde los efectivos españoles eran, en ese momento, un 60 a 80 por ciento, según las unidades. Pero fueron, sobre todo, razones políticas las que decidieron el espíritu del estatuto. Se trataba de arrebatar a las BI todos los signos que, en opinión de numerosos dirigentes del Estado y de diferentes partidos, daban a éstas el carácter de ejército del Komintern. Largo Caballero, Primer Ministro y Ministro de la Guerra hasta Mayo de 1937, intentando debilitar la influencia de los comunistas en el ejército y, sobre todo, en las BI y en el cuerpo de los comisarios políticos, había ya promulgado una serie de decretos que iban en ese sentido. Cuando Prieto se convirtió en Ministro de Defensa reorganizó completamente, y con una energía aún mayor, el Ejército para transformarlo en un ejército apolítico que de ninguna manera debía mezclarse en los asuntos del Gobierno y del EM Central[154].

En el documento que escribió Gallo después de la derrota de la República, éste relata las discusiones que tuvieron lugar en privado durante la preparación de este estatuto antes de su publicación. Prieto quería transformar la Oficina para los extranjeros, esta nueva sección del Subsecretariado del Ministerio de Defensa, para controlar la dirección de las BI y nombrar en los puestos de mando un número importante de oficiales españoles y algunos socialistas extranjeros[155], entre los cuales estaba Julius Deutsch, el ex-dirigente del Schutzbund austriaco (esta insurrección de 1934 había sido reprimida por el gobierno clerical y conservador del canciller Dollfuss). En este mismo documento Gallo informaba de que elementos provocadores en las BI proclamaban que el gobierno republicano comparaba a los voluntarios con mercenarios, aunque el texto del estatuto no permitía interpretar tal identificación. En realidad no había necesidad de provocadores para suscitar entre los internacionales un descontento que iba a veces hasta la protesta abierta. Sin embargo, al privar a la Base de sus derechos sobre los servicios de Intendencia y Salud, el comisario-inspector criticaba severamente las decisiones del estatuto, haciendo constar que eso no podía sino deteriorar estos dos servicios, suprimiendo su autonomía[156]. Criticaba también el decreto que recomendaba a los voluntarios comprometerse formalmente a hacer el servicio en las BI hasta el final de la guerra[157]; sin embargo, consideraba positiva la decisión de conceder la ciudadanía española a los que la solicitaran, una vez terminada la guerra. Los dos últimos puntos del estatuto no se llevaron a la práctica nunca, a causa del cariz que tomaron los acontecimientos que condujeron a la derrota de la República.

Después de la publicación del estatuto, la reorganización de la Base, o sería más justo decir su liquidación, se hizo por etapas. Cuando el Gobierno se desplazó, hacia finales de octubre de 1937, de Valencia a Barcelona, los diferentes partidos, sindicatos y la dirección de las BI cambiaron de sede y se instalaron también en la capital catalana. El contacto con las brigadas que se encontraban entonces al Norte de Madrid y en Aragón fue mucho más fácil, salvo para la XII Garibaldi y la XIII Dombrowski, brigadas que en enero avanzaron hacia el Sur para participar en la operación ofensiva de Extremadura, en febrero de 1938. Al fracasar esta operación, estas dos últimas brigadas volvieron al frente de Aragón.

En Barcelona se habían instalado la oficina del comisario-inspector y la Comisión Política del CC del PCE, encargada de ocuparse de los asuntos de las BI. Marty, instalado en Barcelona, colabora con Gallo. El animador y organizador de las BI, cuyo puesto hasta ese momento era sólo oficioso, se convierte en el consejero oficial del Ministerio de la Defensa Nacional para todos los asuntos que conciernen a los voluntarios extranjeros[158]; pero el dirigente político de las BI que está constantemente en contacto con el Ministerio de Defensa, a través del Comisario General del Ejército, Bilbao, es ahora Gallo.

Entre los numerosos dirigentes del Komintern y de los diferentes partidos comunistas que salieron de España a finales del otoño de 1937 se encontraba el comandante de la Base, Bielow, y su comisario político, Lampe. El primero volvió a Moscú, el segundo a París. El último comandante de la Base, Gómez, marchó a la URSS a principios de 1938. Los oficiales españoles que acababan de ser nombrados en Albacete se encargaron de los diversos servicios. Ya en agosto de 1937 la administración de finanzas de la Base estaba directamente subordinada a la dirección de tesorería militar española[159]. Después de la disolución de la Escuela de Oficiales de Pozo Rubio, la instrucción de los oficiales tuvo lugar en los batallones de reserva de las BI, más tarde en las mismas brigadas y en los cursos organizados por el EM de las divisiones y de los cuerpos de ejército. La Comisión Militar, la Comisión de Control, el Departamento Político y el Tribunal Militar cesaron sus actividades. Sin embargo, el Departamento de Mandos, transformado oficialmente en Departamento de Registro, transmitió a su delegación de Figueras, donde se había instalado una parte de sus colaboradores de Albacete, la tarea que tenía anteriormente y seguía dando en secreto sus opiniones y sus recomendaciones a los mandos de las unidades internacionales sobre los voluntarios que eran dirigidos al frente. En las primeras semanas de 1938, cuando el mando militar, ya enteramente español, se encargó del recibimiento de los nuevos voluntarios[160], los últimos colaboradores del Servicio de Mandos dejaron definitivamente la fortaleza de Figueras.

Los batallones de reserva de Casas Ibáñez, de Madrigueras, del Centro de Instrucción de Artillería de Almansa, de donde había salido al frente, en enero de 1938, la batería W. Wroblewski, que formaba parte de un grupo de artillería de 155mm, fueron disueltos en último lugar.

Antes de la ofensiva enemiga de marzo de 1938, que cortó el territorio de la República en dos partes y que puso fin a la Base de Albacete, el personal, ya muy reducido, de la Base había podido ser evacuado a Cataluña donde, después de los duros combates defensivos de la retirada de Aragón, las BI fueron reorganizadas, salvo la 129ª BI comandada por Waclaw Komar; ésta, aislada del Norte, participaba en los combates contra el enemigo que quería abrir una brecha hacia Valencia. En los territorios de la España central y en la región de Levante se encontraban igualmente algunos grupos de artillería internacionales, pequeñas unidades y hospitales de las BI. El Servicio de Salud español y, en la medida de sus modestos medios, la Delegación de la Base instalada en Valencia se ocupaban ahora de estos hospitales con el personal médico (médicos y enfermeras en su mayor parte internacionales). En la segunda mitad de 1938[161] los heridos y los convalecientes que se encontraban en estos hospitales, así como los extranjeros de la 129ª BI y de otras unidades internacionales, fueron evacuados a Cataluña por vía marítima.

En Marzo-Abril de 1938, la Delegación de la Base de Barcelona, además de ocuparse de los trabajos administrativos encargados de su liquidación, tenía todavía algunas tareas que cumplir, como, por ejemplo: la acogida de los soldados de permiso, el aprovisionamiento de las BI, facilitándoles las compras en el mercado, pues la República en dificultades estaba en una mala situación alimentaria y la Intendencia española les distribuía cada vez menos alimentos[162].

A la pregunta de saber si el cumplimiento del estatuto colmaba las esperanzas de sus autores, es decir, debilitaba la influencia comunista en las BI, sólo se puede responder con una negativa. Estando las formaciones militares internacionales comandadas por comunistas, con divi­siones y cuerpos armados con mandos comunistas, el PCE y el Komintern tenían una influencia dominante en la propaganda, en la política de los mandos y en las decisiones políticas y adminis­trativas tomadas en esas unidades. Como las decisiones del Gobierno y del EM iban contra la rea­lidad, de hecho no existían. Esta tensa situación no mejoró hasta la crisis política de abril de 1938 (NdT: que provocó la dimisión de Prieto del Gobierno Negrín y la sustitución de Crescenciano Bilbao, socialista, por el co­misario Fernández Osorio-Tafall, de Izquierda Republicana). El Primer Ministro, Negrín, se hizo cargo personalmente del Mi­nisterio de la Defensa Nacional. En cualquier caso, el período de declive de la República estaba próximo y el último intento ofensivo, a pesar de su éxito inicial en Julio en el río Ebro, deberá sufrir un fracaso definitivo en Octubre de 1938. Mientras tanto, en Septiembre de 1938, por decisión del gobierno republicano, todos los extranjeros fueron retirados del ejército y dieron comienzo los preparativos de su evacuación de España.

Así terminó la historia de la Base de las BI, casi seis meses antes de la caída de Madrid que debía culminar la victoria de la rebelión y el final de la guerra civil española.

Varsovia, 1986

NOTAS




[1] La formación de las BI comienza en Octubre de 1936.

[2] Dossieres documentales 1 y 2 y microfilm 32/1-11. (NdT: PZPR Partido Obrero Unificado Polaco, Polska Zjednoc­zona Partia Robotnicza).

[3] M. T. Meshtcheriakov, Ispanskaia Respoublika y Komintern, Nationalno-revoloutionnaia voina ispanskovo naroda y politika Komunisticheskovo Internationala, Moskva 1981, pp. 34, 55, 56.

[4] Erno Gerö (1898-1980), alias Pedro, participó en la revolución húngara de 1919, político del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, enviado como responsable de misión a diversos países, en 1931 miembro de la dirección colegiada del PCF, trabajó en la preparación del VII Congreso Mundial del Komintern. En 1945 miembro del Buró Político del Partido Comunista de Hungría, se convirtió durante algunos meses en Secretario General del Partido después de la caída de M. Rakosi.

[5] Vittorio Codovilla (1894-1970), también conocido como Victorio Codovila. Emigrado a Argentina en 1912 es uno de los fundadores y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Argentina. En 1926 delegado de éste en el Komintern, se convierte en miembro de su Comité Ejecutivo y de la Comisión de Control. Sobre todo actúa en la sección española del Komintern y en las dedicadas a los países de América Latina. En España en 1934 toma contacto con Largo Caballero, tratando de avanzar en los conceptos comunistas de frente común y en la unificación de los socialistas y comunistas en un solo partido.

[6] En estas memorias, la única vez que menciona las BI, Largo Caballero manifiesta un tono desconfiado: “Algunos extranjeros han propuesto su ayuda y ésta ha sido aceptada sin el plazo razonable para verificar su intención, su naturaleza y su pertenencia política. Es de esta manera como se ha llegado a la organización de las BI”. (Largo Caballero, Mis Recuerdos. Cartas a un amigo, México 1954, pp. 224-226)

[7] Luigi Longo (1900-1980) era uno de los organizadores y jefe de la Unión de las Juventudes Comunistas en Italia y su representante ante el Comité Ejecutivo de las Juventudes Internacionales Comunistas. Miembro del Comité Central del PCI desde 1926, es, a partir de 1931, miembro de su Dirección Política. En los años 1933-1934, siendo representante del PCI en el Komintern, es un colaborador próximo de P. Togliatti. Después de la derrota de la República Española, entregado en 1940 por la policía de Vichy al poder italiano, es internado en Italia por orden de Mussolini. Después de la caída del régimen fascista, dirige a los partisanos comunistas en el Norte de Italia. Después de la guerra, Longo es adjunto de Togliatti, secretario general del PCI y, a su muerte, le sucede.

[8] Unidad comunista constituida en Madrid al principio de la guerra civil. Queriendo darle un carácter militar y teniendo en cuenta que la guarnición de Madrid contaba en la época con cuatro regimientos, el PCE la denominó V Regimiento.

[9] Luigi Longo, Brygady Miedzynarodowe w Hiszpanii, Varsovia, 1961, p. 40

[10] Ibid. Sobre el reclutamiento de los voluntarios en Francia: S. Ajzner Los primeros voluntarios polacos en la Guerra Civil española (N. de T. en polaco), en el semanario Kwartalnik Historyczny, 1985, nº 4

[11] M. T. Meshtcheriakov, ibid p. 52.

[12] L. Longo, ibid p. 55.

[13] Pierre Rebière: Obrero, uno de los más jóvenes miembros del Comité Central del PCF, el primer comisario del Batallón Comuna de París, después comisario de la XI Brigada, es herido en Febrero de 1937, vuelve a Francia tras su recuperación. Miembro de la Resistencia Comunista durante la ocupación, fusilado por los hitlerianos en 1942.

[14] Boleslaw Krzykalski (?-1937). Obrero, miembro y funcionario de la Comisión Ejecutiva de la subsección polaca del PCF. Comandante de una compañía del batallón Dombrovski, caído en el frente en Agosto de 1937.

[15] El autor describe los encuentros de la Delegación en Madrid basándose en el documento Sobre el batallón Comuna de París, documento mecanografiado sin firma ni fecha con la siguiente anotación: “Hecho bajo órdenes de André Marty”, IML Moscú fon 545 14 Brig. Yediniza Khranienia, 61 pp. 16-19. Según este documento los encuentros tuvieron lugar en los días 15-17 de Octubre de 1936.

[16] Manfred Stern (1885-1938). Existen varias versiones de su biografía. La propaganda republicana lo define como un canadiense naturalizado de origen austríaco. M. T. Meshtcheriakov escribe que su biografía incluye un período en China. Según V.G. Krivitszky (I was Stalin's Agent, London 1939, p. 116), general del Servicio de Información soviético que en 1938 rechaza volver a la URSS, Lazar (no Manfred) Stern había nacido en Bukovine, que pertenecía entonces a Austria. Tomó parte como capitán en la I Guerra Mundial, donde fue hecho prisionero en Rusia. Después de la caída del zarismo se enrola en la Revolución de Octubre y en la Guerra Civil posterior. Después de haber terminado en la Academia Militar (Frunze) trabaja en la sección militar del Komintern. Según P. Broué y E. Temime (La Revolución y la Guerra de España, Vol. 2, Madrid 1977, pp. 84-85) Stern, bajo el pseudónimo Grigory, habría sido un miembro activo del aparato militar de PC Alemán. Enviado como consejero a China habría dirigido en 1935 la lucha contra los japoneses en Extremo Oriente. En España, bajo el nombre de Kleber, manda al principio la XI Brigada; en 1937 es nombrado comandante de la 45ª División. Enviado a Moscú el mismo año, será víctima de la represión stalinista.

[17] El contenido de este telegrama era: “Las masas obreras de la URSS cumplirán con su deber aportando, según sus posibilidades, su ayuda a las masas revolucionarias de España. Los trabajadores de la URSS son conscientes de que la liberación de España del yugo fascista no es únicamente un asunto privado de ese país, sino un asunto común a toda la humanidad progresista”. Unos días más tarde, el 23-10-1936, el representante soviético en el Comité de No Intervención declaró que la URSS se reservaba el derecho de ayudar al Gobierno de Madrid durante tanto tiempo como los estados fascistas lo hicieran con la Junta del General Franco (Ivan Maïski, Ispanskiye Tetradi, Moscú 1962, p. 55).

[18] Luigi Longo, ibid, p. 60.

[19] Vittorio Vidali (1900-1968). Uno de los fundadores del PCI. Víctima de numerosas medidas represivas, antes de la llegada del fascismo emigra a Austria en 1923, después a Argelia y más tarde a los EEUU. En 1926 organiza el I Congreso Antifascista en EEUU y el mismo año pasa a Méjico como enviado del Komintern. Miembro suplente de su Comité Ejecutivo desde 1928, representa en él a los países de América Latina. Al mismo tiempo es miembro de la dirección del MOPR (Socorro Rojo Internacional). Es designado por éste en 1934 para ir a España a organizar la ayuda a las víctimas de la represión después del levantamiento de los mineros en Asturias. Después de la rebelión de los generales en 1936, es uno de los organizadores del V Regimiento, del que es nombrado comisario político, convirtiéndose más tarde en colaborador de A. Mije, miembro del Buró Político del PCE. Al final de la II Guerra Mundial es dirigente del PCI en Trieste, miembro del CC a partir de 1956. Diputado y senador comunista en los años 1963-1968.

[20] Los primeros envíos de armas soviéticas destinadas a las BI fueron interceptadas en Barcelona por los anarquistas.

[21] L. Longo, ibid., pp. 60-61.

[22] Por error, Gallo habla de dos personas, pero es precisamente Martínez Barrio quien ha ejercido las dos funciones: Presidente de las Cortes y Presidente del Comité Central de Reclutamiento (Junta Central de Reclutamiento) en Albacete.

[23] En Abril de 1936 tuvo lugar la unión de las organizaciones de las juventudes españolas socialistas y comunistas, convirtiéndose en la Juventud Socialista Unificada, dirigida de hecho por el PCE. Como consecuencia de esta fusión en Julio del mismo año, los dos partidos obreros catalanes (comunista y socialista) se convirtieron en el Partit Socialista Unificat de Catalunya, PSUC, que presentó una solicitud para entrar en el Komintern.

[24] “Epopeya de España. Brigadas Internacionales 1936-1939”. Ed. Aver, París 1956, pp. 50-51.

[25] André Marty (1886-1956). Oficial mecánico de la Marina de Guerra francesa durante la I Guerra Mundial. En 1919 condenado a 20 años de trabajos forzados por haber dirigido en el Mediterráneo el motín de los marineros que se oponían a la intervención militar de su país contra la Revolución de Octubre. Amnistiado en 1923, durante los años 1924-1940 es diputado del PCF y, a partir de 1931, miembro del Buró Político, a partir de 1935 miembro del Presidium y Secretario del CE del Komintern. Después de la derrota de Francia vive en la URSS. Con la liberación de su país entra de nuevo en el Buró Político. En 1953 es expulsado del PCF por acusaciones injustificadas y difamatorias. Ver notas 25, 90, 128, 129, 156.

[26] Giuseppe di Vittorio (1892-1957). Hombre político del Partido Socialista Italiano, varias veces detenido y hecho prisionero por haber organizado huelgas y manifestaciones antifascistas. Miembro del PCI a partir de 1924 y miembro de la Dirección Política del partido a partir de 1930. En 1938-39 es director del periódico comunista publicado en París La voce degli Italiani. En 1940 es entregado por la policía de Vichy a las autoridades italianas e internado. Después de la caída del régimen fascista es activo sobre todo en los sindicatos; desde 1947 es Secretario General de los Sindicatos Italianos de orientación comunista y en 1949 se convierte en Presidente del Consejo Mundial de los sindicatos.

[27] Boletín Oficial 16/3/1939. Marty realizó esta declaración durante una discusión parlamentaria muy agitada en respuesta a los ataques de los diputados pro-franquistas, que le acusaban de introducir en las BI una atmósfera de terror y de mandar ejecutar a voluntarios, concretamente a franceses. En ningún documento ni memoria conocidos hasta el presente se menciona esta conversación con Largo Caballero.

[28] Texto mecanografiado en francés sin título y sin firma con una nota: Historia Brygad Miedzynarodowych, escrita a mano en la primera página Historia Gallo. Este documento fue concebido por Luigi Longo. CA KC PZPR, (Archivos centrales del CC del Partido Comunista Polaco). Microfilm 32/10 nº 640, pp. 27-29, 31-33. Ver también Longo, ibid, p. 62.

[29] Vital Gayman (1897-?). Teniente durante la I Guerra Mundial, miembro activo del Movimiento Socialista de los Estudiantes, entra después en el PCF. Secretario de Organización del Partido en el distrito V de París. Más tarde Secretario de Redacción de L'Humanité, periódico oficial del PCF (NdT: Redactor en L'Humanité, según Ph. Robrieux, Historia Interior del Partido Comunista, 1984, Vol. IV, p. 258). Miembro del CC en los años 1923-1925 y 1926-1929; secretario del Grupo Parlamentario en 1932-1935, después consejero de la Alcaldía del distrito XI de París. Por diferencias de criterio con el Komintern sobre la II Guerra Mundial que se prepara, abandona el PCF en Agosto de 1939. Bajo la ocupación es hecho prisionero como resistente.

[30] El historiador Jacques Delperrie de Bayac afirma que el coronel Vincent era un oficial del servicio activo del ejército francés y que tras una corta actividad en las BI desempeñó funciones de responsabilidad en el EM del ejército republicano (Las Brigadas Internacionales, París 1968, pp. 100-101). El autor no ha podido verificar esta afirmación.

[31] Boletín Oficial, Madrid 22/10/1936.

[32] Historia Gallo, microfilm 32/10. nº 640, pp. 94/81, 95/92.

[33] Gaceta de Madrid, 16/10/1936. Ver Eduardo Comín Colomer El Comisariado Político en la guerra española 1936-1939. Madrid, 1973, pp. 44-47. Al frente del comisariado de guerra habían sido nombrados Julio Álvarez del Vayo y sus cuatro adjuntos, representando a los partidos comunista, socialista, sindicalista y anarco-sindicalista de la CNT (NdT: Confederación Nacional del Trabajo). Las obligaciones de los comisarios eran las siguientes: el control político-social de los soldados, de los milicianos y de las otras fuerzas militares de la República, la colaboración de los consejeros militares con las masas en lucha... .  El Decreto precisaba que la institución de los comisarios no debía reducir la autoridad y los derechos de los consejeros militares, sino que tenía como fin establecer la confianza de los soldados hacia sus jefes militares; sin embargo, el mismo Decreto estipulaba que cada orden escrita de los comandantes, así como su correspondencia dirigida a las autoridades superiores debían también estar firmados por los comisarios de la unidad.

[34] Fotocopia de la primera página del documento: Decisión del 20 de Octubre de 1936, Voluntarios de la Libertad, Deutsche Ausgabe, Madrid, 14/10/1937. La fecha de la orden resulta difícil de descifrar, por lo que nos hemos basado en el texto.

[35] Hans Kahle (1899-1947). Teniente del ejército alemán durante la I Guerra Mundial; después de esta guerra miembro activo del PCA. Funcionario del aparato militar de este partido, hace en la URSS un curso de instrucción militar. En el momento de la toma de poder de Hitler emigra a Francia, más tarde a Inglaterra donde es internado en 1940; trasladado a Canadá, liberado gracias a la intervención de Hemingway, participa activamente en la campaña antihitleriana. En 1946 es nombrado jefe de la policía de Mecklenburg.

[36] Decisión del 24 de Octubre. CA KC PZPR 182/IV-3.

[37] Nota sobre la constitución orgánica de los batallones de infantería. Ibid.

[38] Orden cuyo original se encuentra en los archivos de Salamanca, publicada por el historiador español Ramón Salas Larrazábal (Historia del Ejército Popular de la República, Madrid 1973, Vol. IV, pp. 3427-3429)

[39] Jules Dumont (?-1943). Capitán del ejército francés durante la I Guerra Mundial. Miembro del PCF en los años 30, consejero de las Fuerzas Armadas de Abisinia en guerra contra el invasor italiano en 1935. En Septiembre de 1936 comandante de la Centuria Francesa Comuna de París, que formaba parte de la columna Libertad de la milicia española. Del mes de Mayo al de Diciembre de 1937 manda la XIV BI, la Marsellesa. Después de la derrota de Francia organiza los primeros grupos armados comunistas del país. Será fusilado por los hitlerianos.

[40] Umberto Galleani. Antiguo oficial del ejército italiano, emigra a los EEUU y se convierte en editor de la prensa comunista en Nueva York.

[41] Stanislaw Ulanowski, alias Bolek (1905-1942). Emigrado a Francia, chófer y mecánico de automóviles. En 1932 miembro de la Comisión Ejecutiva de la subsección polaca del PCF, 1934-1935 auditor en la Escuela Internacional Lenín de Moscú. A partir de Septiembre de 1936 comandante de la Sección de Ametralladoras J. Dombrowski en la columna Libertad de la milicia española. Herido en el frente de Madrid, es más tarde oficial del EM del Batallón J. Dombrowski y jefe de la IV sección de EM de la brigada del mismo nombre. Después de la derrota española es internado en Francia. En ruta hacia Polonia en 1941 o 1942 es arrestado en Alemania y asesinado por los nazis probablemente en el campo de Gross Rose.

[42] Henri Dupré. Entra en el PCF justo antes de su salida hacia España con un grupo de 20 hombres que se llamaba Legión Tricolor, compuesto de miembros de una organización fascista Movimiento Social Revolucionario (La Cagoule), con el objetivo de hacer un trabajo de sabotaje y de espionaje en las BI. De vuelta a Francia en 1938 sin haber sido desenmascarado en España, será durante la ocupación un agente del Abwehr. Es en esta época cuando publicará un libro La Legión Tricolor en España (París 1942) donde describe las acciones que él y su grupo han conseguido realizar en España. Condenado por los tribunales, es fusilado en 1951.

[43] Gaston Delassale (?-1937). Su apellido en la orden está escrito de una manera errónea como Gelossale. Nombrado en Diciembre de 1936 comandante del XII Batallón La Marsellesa de la XIV Brigada, participó a finales de este mismo mes en la batalla de Lopera, donde la brigada sufrió considerables pérdidas. Acusado de connivencia con el enemigo, tras la sentencia de una Corte Marcial fue fusilado el 2 de Enero de 1937. En la sesión muy tormentosa que tuvo lugar en París en Marzo de 1939 en la Cámara de Diputados para tratar de la actividad de Marty en España (ver Nota 23), éste declaró que Delassale había sido en el pasado oficial del 2º Buró del EM Francés y que, después de su ejecución, el Servicio de Información español había descubierto que pertenecía a una red de espionaje. Sin embargo, H. Dupre, el jefe de la Legión Tricolor (nota 40) escribe en su libro La Legión Tricolor en España (pp. 75-76) que Delassale, teniente del ejército francés, sirvió durante la Guerra Civil en Rusia en el Ejército de Denikine y Wrangel, pero que no fue nunca miembro de la Legión Tricolor. El asunto de Delassale ha sido ampliamente descrito por Delperrie de Bayac en su libro Las Brigadas Internacionales, pp. 163-167.

[44] Iwan Szewerda (Szwerda ?) (?-1938). Obrero ucraniano en Polonia. En Noviembre de 1936 Szewerda fue nombrado comandante de la 1ª compañía del batallón Dombrowski. Más tarde se convierte en comandante del Escuadrón de Caballería de la XI Brigada, que en verano de 1937 fue puesto a disposición del jefe de la 45ª División. Fusilado en Marzo de 1938 tras el veredicto de una Corte Marcial por haber creado el pánico entre sus tropas en el momento de la ofensiva enemiga. Ver Historia Gallo, microfilm 32/10, nº 642 y la carta de 22/4/1938 del general Swierczewski (alias Walter) a L. Longo, IML, Moscú, fon 545 Gallo, yediniza khronienia, 56.

[45] Adolf Dawidowicz (1910-1937). Aspirante de reserva del Ejército Polaco. Emigra a Francia donde comienza estudios en la Escuela de Bellas Artes de París, que interrumpe por falta de medios. Desde 1933 es miembro activo del PCF en los círculos estudiantiles y obreros, tanto polacos como judíos. En las BI es al principio comandante de la 2ª compañía del batallón Dombrowski y luego oficial adjunto del batallón. Muere en Junio de 1937 en la batalla de Huesca.

[46] El autor, basándose en diversos documentos y testimonios de voluntarios, no ha encontrado ninguna orden correspondiente a éstos.

[47] Artur Dorf (1908-1972). Dirigente de secciones de una región alemana del PCA en los años 30. Detenido en el momento de la toma del poder por Hitler se evade de la prisión y escapa a Francia. Desde Enero de 1937 es comisario de la XI Brigada Thaelmann. A partir de Abril de 1937 ocupa diferentes funciones en Madrid y Albacete. Durante la II Guerra Mundial es internado en Francia y transportado a África del Norte. Se incorpora al ejército americano tras la liberación de su campo. Después de la guerra es nombrado jefe de policía en Potsdam y trabaja después en la Escuela Superior del PCA. A partir de 1950 dirige el Departamento Cultural del Astillero Marítimo de Stralsund. Más tarde es presidente de la Asociación del Deporte y de la Técnica.

[48] Stanislaw Matuszczak (1897-1956). Emigra a Westfalia (Alemania) en 1913, donde trabaja como minero. Llamado en 1916 por la Comisión de Reclutamiento, deserta y se refugia en Francia. En 1918, luchando en el Ejército (NdT: polaco del general Haller) vuelve con él a Polonia, donde es nombrado sargento después de haber terminado la escuela de suboficiales. En 1922, de nuevo en Francia, trabaja como minero. A partir de 1923 es funcionario del PCF en el Departamento de Nord. Más tarde se convierte en miembro y presidente de la Comisión Ejecutiva de la subsección polaca del PCF, siguiendo con su actividad en la Federación de Mineros del Sindicato Comunista CGTU. Desde 1928 a 1931 es auditor en la Universidad de las Minorías Nacionales del Oeste en la URSS y corresponsal en el Profintern (Internacional de los Sindicatos Rojos) en las secciones de los países de lenguas románicas. En 1933 es instructor del Buró Europeo del Profintern en París. Participa en las conversaciones que tratan de la reunificación de los Sindicatos, en las que está presente también el dirigente de los sindicatos españoles Largo Caballero. En 1936, en España, es nombrado responsable político de la sección de ametralladoras Dombrowski en la columna Libertad de la milicia. A partir de Abril de 1937 es comisario del Agrupamiento de la XII Brigada, que se convierte en junio en la 150ª Brigada Dombrowski y después en la XIII Brigada del mismo nombre. Vuelve a Francia en la primavera de 1938 donde, con motivo de la depuración de los comunistas polacos tras la disolución del PC polaco, es apartado de la actividad del PCF. Miembro de la Resistencia en Francia y en Bélgica durante la II Guerra Mundial, es de 1945 a 1947 delegado principal de la Cruz Roja Polaca en la zona ocupada del Oeste de Alemania. Más tarde será agregado militar en la Embajada Polaca en Praga y, en el último período de su vida, miembro del Consejo de los Sindicatos de la Voievodie (región) de Wroclaw.

[49] Hans Beimler (1895-1936). Miembro de la Liga Spartakus (NdT: Liga Socialista Revolucionaria), después miembro del PCA. Es condenado en 1919 a dos años de prisión por haber tomado parte en insurrecciones relacionadas con la República Soviética Bávara. Después de su liberación se convierte en uno de los dirigentes de los sindicatos en Munich y es secretario del PCA para el Sur de Baviera y en la región de Augsburg. A la llegada de Hitler al poder escapa de un campo de concentración, pasa a Francia donde tiene gran actividad entre la emigración alemana. A partir de Agosto de 1936 es uno de los organizadores de los primeros grupos de voluntarios. Adjunto del comisario de la XII Brigada, muere en el frente de Madrid en Diciembre de 1936.

[50] El 8 de Diciembre de 1936 el Ministerio de la Guerra establece nuevas estructuras para las BI: cada Brigada debía tener tres batallones compuestos de extranjeros y tres batallones de milicianos españoles, además de los servicios auxiliares (ver Andreu Castells Las Brigadas Internacionales en la Guerra de España, Barcelona 1973, pp. 95-96). Pero de hecho, durante toda la duración de la guerra el número de los batallones de una brigada raramente sobrepasó el número de cuatro. Durante las primeras semanas sólo existían los batallones de extranjeros y fue más tarde cuando se añadieron españoles. Los batallones tenían generalmente cuatro compañías, en las que estaba incluída una de ametralladoras.

[51] Pietro Nenni (1891-1963). Redactor jefe del periódico oficial del Partido Socialista Italiano (PSI) a partir de 1922; abandona Italia y emigra a Francia en 1926. En 1931 se convierte en Secretario General del partido. De 1931 a 1939 es miembro del Consejo Ejecutivo de la Internacional Socialista. Después de haber sido entregado por la policía del Gobierno de Vichy a las autoridades italianas es internado en 1942 hasta la caída del régimen fascista en 1943. Al final de la Guerra es, de nuevo, Secretario General del PSI. Diputado en el Parlamento, será, en diferentes períodos Viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores. De 1950 a 1956 es Vicepresidente del Consejo Mundial de la Paz. En los años 1956-1957 abandona la colaboración política con los comunistas.

[52] S. Ajzner “Polaci uczestnicy wojny domowej w Hiszpanii” en el periódico polaco Kwartalnik historyczny, 1985 nº 4.

[53] Randolfo Pacciardi (1899-1962). Jurista, capitán del ejército durante la I Guerra Mundial, es en 1919 el dirigente del Partido Republicano Italiano. Hecho prisionero después de la llegada del fascismo al poder, emigra a Suiza y después a Francia. Fundador de la Asociación de Antiguos Combatientes “Italia Libera”, es también redactor del periódico La Voce Republicana en París. En España es, durante varios meses, comandante del batallón G. Garibaldi y después comandante de la XII brigada del mismo nombre. Después de la II Guerra Mundial será (designado por el Partido Republicano) Ministro de la Guerra en diferentes gobiernos.

[54] Luigi Longo, ibid., p. 234. Según un historiador español, José Luis Alcofar Nassaes: “Spanski” Los extranjeros que lucharon en la Guerra Civil española, Barcelona, 1973, pp. 118-119, la iniciativa de formar una Legión Italiana era de Pacciardi que, al parecer, habría recibido el acuerdo preliminar del Primer Ministro Largo Caballero y el Ministro Prieto.

[55] Luigi Longo, ibid., p. 236. El acuerdo concluido entre los diferentes partidos no soportó la prueba del tiempo; Pacciardi y los que le apoyaban (una decena) dejaron España poniendo fin a la composición del mando italiano del tipo “Frente Popular”. Pacciardi justificó su gestión por la necesidad de preservar a los cuadros italianos para la próxima lucha contra el régimen de Mussolini. Además acusaba a la dirección política de las BI de proselitismo porque favorecía el avance de los comunistas en los puestos de mando.

[56] Arnold Vieth von Golssenau (1899-1979). Capitán en el ejército del Kaiser durante la I Guerra Mundial. Escritor, autor de una novela antimilitarista “Guerra”, que le dió fama. Miembro del PCA y del Rot-Frontkaempferbund (NdT: organización comunista), coeditor del periódico literario Linkskurve. Hecho prisionero en 1933-1935 por las autoridades hitlerianas, emigra a Suiza en 1936. A partir de la primavera de 1937 es Jefe de EM de la XI Brigada E. Thaelmann; en el mismo año es enviado por el Gobierno republicano a EEUU, Canadá y Cuba para hacer propaganda pro-republicana. Emigra a México en 1939, después de una breve estancia en un campo de internamiento en Francia. En 1941-1946 es Presidente del Comité Freies Deutschland. En 1947, después de una temporada de dos años en la RDA, se establece en la RFA.

[57] Franz Vehlow (1885-1936). Funcionario del Departamento de Cuadros del PCA, uno de los dirigentes del MOPR (Socorro Rojo), pasa a la clandestinidad desde la llegada de Hitler al poder. Emigra clandestinamente a Suiza, después a Francia. Muerto en la Batalla de Madrid.

[58] Matei Zalka (1893-1937). Participa en batallas en los frentes serbio, franco-italiano y ruso durante la I Guerra Mundial. Prisionero de los rusos se enrola como voluntario en el Ejército Rojo en Siberia en 1918-1919. En 1920 es comandante de una Brigada de Caballería en el frente polaco. Después de realizar estudios en la Academia Militar Frunze, trabaja en el Comisariado de la Guerra como inspector de caballería. Autor de libros sobre técnica de guerra y de algunas novelas. Muerto en Huesca en Junio de 1937.

[59] Karlo Todorov Lukanov (n. 1897). Dirigente del PCB. Emigra y permanece largo tiempo en la URSS. De Julio a Noviembre de 1937 es comandante de la Base. Después de la guerra será miembro de la Dirección del PCB.

[60] Wilhelm Zaisser (1893-1958). Comandante de la Guardia Roja en la cuenca hullera del Ruhr en 1920, emigra a la URSS donde permanece largo tiempo. Antiguo alumno de la Academia Militar Frunze, durante algún tiempo desempeña su actividad en China. De Noviembre de 1937 a Marzo de 1938 es designado comandante de la Base. Después de la Guerra vuelve primero a la URSS y después a la RDA, donde sucesivamente es nombrado jefe de la Policía en Sachsen-Anhalt, Ministro del Interior y, en 1950, Ministro de la Seguridad. Miembro del Buró Político, es destituido de todas sus funciones y excluido del PC en 1954.

[61] Albert Schreiner (1892-1978). Publicista e historiador, miembro activo de Spartakus y del PCA, participa en las luchas revolucionarias en Alemania. Más tarde es alumno de la Escuela del Komintern en Moscú. Emigra a Francia tras la llegada de Hitler al poder. En 1936 es Secretario del Comité de Defensa para E. Thaelmann. Primer comandante de la centuria alemana en el frente de Aragón en Agosto y Septiembre del mismo año. A partir de Febrero de 1937, jefe de la Sección Operativa de la 45ª División, más tarde enseña en la Escuela de Oficiales de Pozo Rubio y luego en la Escuela del PCA en Benicassim. Es el organizador de la Sección Histórica de la Base. Internado en Francia después de la derrota en España, puede emigrar, después de algún tiempo, a México. Desde 1946 profesor en el Instituto Marx-Engels-Lenin del CC del SED (NdT: Nombre del Partido Comunista en la RDA).

[62] Karol Suchanek. No se dispone de información sobre él, salvo que era de nacionalidad polaca. Existe una carta de Suchanek a Gallo en polaco, donde solicita ser desplazado a la brigada polaca que se estaba formando, con respuesta de Gallo (IML, Moscú fon. 545 Gallo, Yediniza Khranienia, 38). Suchanek estuvo en la XIII Brigada hasta Mayo o Junio de 1937.

[63] Klaus Becker (1900-1965). Periodista antifascista, vive en la cuenca hullera del Sarre. A partir de 1935 emigra sucesivamente a Francia, Bélgica y Suiza. Internado en 1939 en Francia, se enrola en la Legión Extranjera. A partir de 1946 es redactor del periódico Saarbrücker Zeitung.

[64] Otto Brunner (?-?). Durante mucho tiempo emigrante en América Latina, donde ejerce las profesiones de leñador y de marinero; durante algún tiempo es sargento de la Marina de Guerra de EEUU. Después de la disolución del batallón Tchapayev, en Julio de 1937, ocupa diferentes funciones militares en la retaguardia; además presidió la Comisión que controlaba la atribución de grados a los oficiales en las BI. Después de la derrota de la República Española se establece en Zürich, donde trabaja como montador. Más tarde es funcionario de los sindicatos.

[65] José Manuel Martínez Bande. Escribe en Brigadas Internacionales (Barcelona, 1972, p. 97) que el primer comandante del batallón en cuestión era un francés (Martínez Bande no da su nombre) que se pasó al enemigo en los primeros días de la batalla. Si no se equivoca, Gaucher, sobre el que falta también información detallada, se convirtió en el segundo comandante.

[66] Karol Swierczewski (1897-1947). Su biografía detallada fue facilitada por Michal Bron, Eugeniusz Kozlowski y Stanislaw Okecki en Karol Swierczewski, Varsovia, 1966.

[67] André Heussler (?-1942). Funcionario del PCF (detalles desconocidos), secretario del Comité de Ayuda al pueblo español en París en 1939. Miembro de la Resistencia después de la capitulación de Francia. Acusado de traición fue ejecutado por sus camaradas.

[68] Aldo Morandi. Antiguo oficial de la Marina italiana. Hombre político del PCI. Desde la primavera de 1937 es comandante del batallón internacional de la 86ª Brigada española y después adjunto del comandante de la misma brigada.

[69] Atanas Georgijew Dolaptchiev (1898-?). Dirigente búlgaro; condenado en 1920 a siete años de prisión, escapa a Alemania, donde trabaja en la clandestinidad. Más tarde hace su instrucción militar en la URSS. A finales de Diciembre de 1936 abandona su batallón cercado por el enemigo, batallón que sufrió enormes pérdidas. Según informaciones no confirmadas, habría sido detenido por el general Walter y expulsado de España. Su suerte ulterior no se conoce.

[70] Milos Gligorievic (1911-1943). Venido de la URSS a España. Parece ser que durante la II Guerra Mundial pereció en Polonia en circunstancias desconocidas.

[71] Michel Rasquin. Oficial de Reserva del ejército belga. Muerto en 1937 en el frente de Guadarrama.

[72] Ver nota 41.

[73] Joseph Putz (?-1944). Capitán de Reserva del ejército francés, participó en la I Guerra Mundial. En 1937 es adjunto del comandante de la XIV Brigada La Marsellesa y después jefe de EM de la 35ª División. Oficial del ejército del general De Gaulle cayó en el frente en Alsacia.

[74] Janos Galic (?-1938?). Durante la I Guerra Mundial, siendo suboficial del ejército austríaco, cae prisionero del ejército ruso. Después de la Revolución de Octubre, se enrola como voluntario en el Ejército Rojo y llega a ser oficial de carrera. Alumno de la Academia Militar Frunze. En España desde Febrero de 1937, manda la 15ª División. Vuelve a la URSS, donde será víctima de las purgas stalinistas.

[75] Vladimir Copic (1891-1938?). Muy activo en el movimiento nacional croata; durante la I Guerra Mundial manda una sección de una compañía que se pasa en 1916 a los rusos. Después de la Revolución de Octubre es voluntario en el Ejército Rojo. Cofundador del Partido Comunista Yugoslavo (PCY), es miembro de su CC. En 1920 es diputado de la Skupshchina (NdT: Parlamento yugoslavo). Condenado en 1921 a dos años de prisión (NdT: cuando el PCY pasó a la clandestinidad), en 1924 es de nuevo hecho prisionero y liberado gracias al intercambio de prisioneros con la URSS. Termina la Escuela Lenin en Moscú y es instructor del Komintern del CC del Partido Checo. Detenido en 1932, vuelve el mismo año a Moscú. Desde 1934 es representante del PCY en el Komintern y miembro del Buró Político del Partido. En Enero de 1937 es comandante de la 15ª Brigada, sustituyendo al general Galic. A su vuelta a la URSS cae víctima de las purgas stalinistas.

[76] Robert H. Merriman (1908-1938). Profesor ayudante en la Facultad de Economía de la Universidad de California. Desde el verano de 1937 es Jefe de EM de la XV Brigada Abraham Lincoln. Caído en manos de los franquistas en Marzo de 1938, fue ejecutado.

[77] Gabriel Fort. Capitán de Reserva del Ejército Francés, miembro activo del PSF. Herido en Julio de 1937, pierde la vista.

[78] Honoré Galli. Dirigente del PCF en Niza, resistente durante la ocupación nazi. Con el general Leclerc y el comunista Role Tangui, recibe en 1944 la capitulación sin condiciones del comandante militar de París, el general von Choltitz.

[79] Iwan Paunov (1899-1937). Dirigente de la organización militar del PCB, instruido militarmente en la URSS, cayó en Enero de 1937 en la batalla del Jarama.

[80] Dimitriye Stanislavlievich (1899-1969). Miembro del PCY, emigra a la Unión Soviética durante mucho tiempo y viene después a España.

[81] Tom Wintringham. Estudiante en la Universidad de Oxford, dirigente del PCB. Redactor principal de Left Review y corresponsal del Daily Worker. Tras curarse de una herida recibida en Febrero de 1937 en el frente, continúa durante algún tiempo su trabajo de corresponsal de guerra.

[82] George Aitkin. Funcionario del PCB y de los sindicatos en Escocia, permanecerá en España hasta el verano de 1937.

[83] La sexta BI, la última, con la numeración 129ª Brigada, se formó en febrero de 1938, no en Albacete sino en Chillón (Ciudad Real) por el comandante de la 45ª División, Hans Kahle, basándose en una agrupación de reserva. Su comandante será el polaco Waclaw Komar y su comisario el español Lorenzo González (IML, Moscú, fon 545, 45 div. Yediniza Khronienia, 9: Orden del día de la División 11/11/1939).

[84] Carta de André Marty al sustituto del Comisario de la Guerra, Felipe Pretel, del 8/3/1936: Historia Gallo, CA KC PZPR, mikr. 32/10, nº 642, p. 31/19.

[85] Gustaw Regler (1898-1963). Autor de novelas escritas sobre los acontecimientos revolucionarios en Alemania; miembro del PCA muy comprometido políticamente en los medios literarios. Gravemente herido en 1937 abandonó España para dirigirse a EEUU, donde abandonará el movimiento comunista. Publicó novelas sobre la Guerra Civil en España, basadas en gran medida en sus propios recuerdos. A partir de 1952 pasará temporadas en la RFA y después en México.

[86] El personal político del Buró estaba compuesto, sobre todo, de redactores de diversos periódicos y folletos destinados a los voluntarios de las Brigadas.

[87] Los miembros de la Comisión eran: José Díaz, Dolores Ibárruri, Vittorio Codovilla, André Marty, Luigi Longo, Palmiro Togliatti (a partir de mediados de 1937), y en diferentes períodos también Franz Dahlem y Karl Mewis, de la dirección del PCA, François Billoux (miembro del BP del PCF), di Vittorio y otros más. En uno de sus informes, Togliatti muestra las dificultades aparecidas a causa de la posición de los diferentes partidos comunistas que intentaban intervenir en los asuntos de las Brigadas sin consultar al PCE (Carr. The Comintern in the Spanish Civil War, London Basingstoke, 1984, p. 58).

[88] En Noviembre de 1937 el puesto de Álvarez del Vayo fue ocupado por Crescenciano Bilbao, que fue un próximo colaborador del Ministro de la Guerra Indalecio Prieto. A partir del mes de Mayo del mismo año, siendo los dos hostiles a las Brigadas, acusaron a éstas de hacer proselitismo comunista.

[89] Giuliano Paietta: Índice sobre la actividad de la XII Brigada y Brigada Garibaldi, CA KC PZPR mikr. 32/2 nº 180, pp. 152/146-154/148. Más adelante, G. Paietta: Índice... . Los recuerdos del autor sirvieron para el documento.

[90] Los temores sobre este asunto preocuparon también a los mandos de las unidades voluntarias polacas. En una carta dirigida al comisario de la Base de Albacete, Tadeusz Cwik (pseudónimo Wladislaw Stopczyk) y S. Matusczak escriben: “se desplaza demasiado a menudo a nuestra Brigada de un lugar a otro..., de una ofensiva a otra..., siempre a los frentes más duros. Si continuamos así, nustro batallón pasará pronto a la historia y no quedará de él más que una bella página de historia para el pueblo polaco...”, CA KC PZPR Mikr. 32/3, nº 299 Drogi Wladku...  firmado Stach. Del contenido de esta carta sin fecha se deduce que se escribió en Abril de 1937.

[91] G. Paietta: Índice... p. 154/148. El autor no ha podido establecer su nombre y su suerte posterior.

[92] El papel que jugó Marty en el proceso de reorganización de las Brigadas no ha podido ser aclarado hasta el presente. Según F. Dahlem, en 1937 había divergencias de opinión en la Comisión Política para los asuntos de las Brigadas en el CC del PCE. Gallo y Dahlem, apoyados por José Díaz y D. Ibárruri, eran partidarios del aumento progresivo del número de españoles (españolización) en las Brigadas, mientras que Marty, queriendo proteger el status particular de éstas, se oponía. Dahlem añade que fue a causa de estas diferentes posturas por lo que Marty fue convocado a Moscú durante algunos meses. Durante su ausencia fue sustituido por F. Billoux (Am Vorabend des Zweiten Weltkrieges, Vol. 1, Berlín 1979, pp. 53-56).

[93] G. Paietta. Índice … , pp. 240/243-245/248).

[94]Teniendo en cuenta el número de muertos y de heridos ...”, carta fechada el 24/4/1937, a modo de firma, El Coronel Jefe de EM, CA KC PZPR Mikr. 32/5, nº 376.

[95] Los extranjeros de la Brigada disuelta fueron enviados a otras Brigadas. A la brigada Dombrowski, que desde entonces se denominaba XIII; la compañía polaca A. Mickiewicz, que hasta entonces formaba parte del batallón Tchapayev, fue incorporada a ella.

[96] Michael Alpert. El Ejército Republicano en la Guerra Civil, Valencia, 1968, pp. 66-67.

[97] Ibid.

[98] G. Paietta. … p.127.

[99] Ibid.

[100] Ibid.

[101] Ibid., p. 127

[102] Carta de L. Gallo a S. Matusczak de 23/10/1937, CA KC PZPR Mikr. 32/3, nº 312 (ver camarada Henry Matusczak).

[103] Eduado Comín Colomar El comisariado Político en la Guerra Española 1936-1939, Madrid 1973, pp. 140-141. La ordenanza en cuestión fue anulada al final del mismo mes, después de la reorganización del gabinete del Ministerio, cuando el Primer Ministro, Negrín, se atribuyó también el Ministerio de Defensa.

[104] En la batería B. Glowacki formada a mediados del año 1937 y en la batería W. Wroblewski, que partió al frente por primera vez a principios de 1938, se encontraban sobre todo polacos y minorías polacas. Se encontraban también grupos de polacos en otras baterías y en grupos de artillería.

[105] A partir del mes de Mayo de 1937 en los cursos de instrucción, Stefan Duchlinski Kowaczek fue nombrado jefe del grupo polaco. En Pozo Rubio se encontraba también la escuela de comisarios políticos, bajo la dirección del búlgaro Miron Georgiev Dobrev, al que se tranfirió en Agosto del mismo año a Casas Ibáñez.

[106] El búlgaro Vlado Tritchkov, Piotr Pawlov, era comandante de Casas Ibáñez y su comisario era el español Miguel Arnedo. El batallón de reserva de la XIII Brigada Dombrowski fue comandado durante un cierto tiempo por Stefan Niewiadomski y más tarde por Stefan Duchlinski, teniendo como comisario a Boleslaw Maslankiewicz.

[107] Informe proporcionado por el comandante de la Base de las Brigadas, Gómez, O Dobtovolzakh Srazhavshikhsia Na Frontak Respublikanskoi Ispanii en Izistorii Proletarskoi Solidarnosti. Dokumenty i Materialy, Sbornik VI Moscú, 1962, nº 35.

[108] Su verdadero nombre era Gelbert. La única información que el autor ha podido encontrar sobre él es la opinión de Marty en una carta fechada el 24/8/1940. En esta carta se da a conocer que Gelbert era muy activo en los sindicatos comunistas CGTU y en el entorno de los emigrantes, que era políglota y que además hablaba polaco. Tuvo conflictos con Marty cuando se opuso al arresto de los médicos acusados de sabotaje (falta información sobre este asunto). IML, Moscú, fon 545, Carpeta 27, Dossier sobre los Mandos de EDO (d'Onofrio).

[109] Wilhelm Bhanik (1900-1938). Activo en la sección político-militar del PCA, recibe instrucción militar en la URSS. Tras la llegada de Hitler al poder realiza trabajos ilegales en Alemania. Desde 1936 permanece en la URSS. Oficial de la XI Brigada E. Thaelmann, cayó en Marzo de 1938.

[110] Kazimierz Cichowski (1887-1938). Uno de los dirigentes del SDKiPL (NdT: social-democracia polaca de principios de siglo), participó en la Revolución de Octubre. En 1918-1919 miembro del Gobierno Revolucionario Provisional en Bialystok. En 1925-1926 miembro del KC y más tarde del BP del KPP. Detenido en 1929 y más tarde prisionero, en 1932 es intercambiado por un prisionero polaco en la URSS. En 1933-1936 es el adjunto del jefe del secretariado para los países latinos y después de los países balcánicos del Comité Ejecutivo del Komintern. Es también designado como informador de los países balcánicos en el Departamento de Cuadros del CE del Komintern. Llamado a Moscú en Agosto de 1938, es víctima de las purgas stalinistas.

[111] Georgi Mikhailov Dobrev (1893-?). Durante largo tiempo en el CE del Komintern.

[112] El Jefe de la Sección polaca del Departamento de Cuadros era Michal Rosner Herman. A finales de 1936-principios de 1937 fue sustituido por Roman (no polaco, probablemente Roman Filipcev-Filipovic Fein). Ver nota 113.

[113] Historia Gallo …, nº 642, pp. 189/241-190/242.

[114] El SIM de la Base de Albacete estaba organizado según el modelo del Departamento Especial del Ejército Rojo (Spanija 1936-1939, Belgrado 1971, Vol. 1 p. 154).

[115] Roman Filipcev-Filipovic (1895-1941). Miembro activo del PCY, emigra durante largo tiempo a la URSS. Alumno de la Universidad Comunista de las minorías del Oeste; cayó defendiendo Moscú.

[116] Vlajko Begovic (1905-?). Miembro eminente del PCY, alumno de la Universidad Comunista de las minorías del Oeste en Moscú; funcionario del CE del Komintern. Oficial del EM de la XV Brigada Abraham Lincoln; antes, y unos meses más tarde, está en la Base de Albacete. Durante la II Guerra Mundial está en la Resistencia Comunista en Francia y en Bélgica. Después de la guerra es miembro del PCY y diputado de la Skupshtchina (NdT: Parlamento), redactor jefe del órgano del Partido Borba.

[117] Karel Katz (Matyas Laszlo, 1888-?). Venido de la URSS a España. Oficial del Ejército Rojo. Después de la II Guerra Mundial trabaja en la diplomacia. (NdE: el profesor Matyas Laszlo nos ha enviado las siguientes precisiones biográficas sobre su padre:

Nombre: MATYAS Laszlo (de nacimiento Matyas Katz). Nacido en Hungría (1911-1998) Profesión: pulidor de diamantes. Marchó a la guerra civil desde Amberes, Bélgica. Al término de la guerra estuvo prisionero en el campo de concentración de Djelfa, Argelia francesa. Luego, durante la SGM, luchó en el Ejército británico y, finalmente, en el Ejército Soviético.

Entre 1945 y 1948 ocupó distintos puestos en el Gobierno democrático húngaro. En 1949 fue condenado a 5 años de cárcel, acusado con falsedad de ser un espía británico. Al salir de la cárcel, desde 1957, trabajó en servicio diplomático húngaro, ejerciendo de embajador, por ejemplo, en Argelia (recién conquistada la independencia) y en Argentina.

[118] G. Paietta. Índice … , nº 180, pp. 135/128-136/129.

[119] El Comandante de la prisión y del campo de reeducación era el hermano de Vladimir Copic, Milan.

[120] Bajo esta acusación se ejecutó al miembro del KPP Chaim Barna-Birski (S. Ajzner, Korespondencja Polskich Dzialaczy …, en Z Pola Walki, 1966 nº 1, p. 107)

[121] Delperrie de Bayac. Ibid. p. 179.

[122] Ferenc Münnic (1886-1967). Oficial del Ejército Austríaco, es hecho prisionero de guerra en 1916. A partir de 1917 manda una Brigada del Ejército Rojo. En 1919 es uno de los dirigentes de la República Soviética Húngara. Tras emigrar durante largo tiempo a la URSS es enviado por el CE del Komintern a Alemania y a Austria y ejerce diferentes funciones de responsabilidad. En España, después de una breve estancia en Albacete es oficial del EM de la XIII BI, después oficial de operaciones en el EM de la 15ª División y comandante de la XI BI E. Thaelmann. Después de la caída de la República Española es internado durante poco tiempo en Francia. Vuelve a la URSS durante la II Guerra Mundial, donde combate en las filas del Ejército Rojo. Después de la guerra es jefe de la policía política en Budapest, más tarde miembro del BP del PKH, en 1956 es Ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Nagy. En 1958-1961 Primer Ministro de la República Popular Húngara y más tarde embajador húngaro en Finlandia, Bulgaria, en la URSS y en Yugoslavia.

[123] Luis Fischer (1896-1970). Corresponsal del periódico Nation antes de la rebelión. Sobre su actividad en los servicios de la República ver L. Fischer Men and Politics, New York, 1941, pp. 47, 86, 89 y otras.

[124] Liubomir Todorov (1895-?). Antiguo oficial del ejército búlgaro emigró durante largo tiempo a la URSS, de donde salió para venir a España.

[125] Nikola Kovacevic (1894-1982). Prisionero en Rusia durante la I Guerra Mundial, tomó parte en la Revolución de Octubre. Es diputado de la Skupshtchina (parlamento yugoslavo) en 1920. Perseguido y hecho prisionero durante algún tiempo, emigra a la URSS desde donde se dirigirá a España.

[126] Szvetan Kristanov y Petr Kolarov.

[127] Dragotin Gustincic (188?-1985). Ingeniero políglota, miembro eminente del PCY, vivió largo tiempo en la URSS. En la censura trabajaban representantes de diferentes naciones y, entre ellos, polacos, el primero de los cuales fue Seweryn Mazrycer (Wiktor Mencel).

[128] A partir de Septiembre de 1937 el delegado de la sección polaca del Departamento de Mandos era Seweryn (Szabsa) Kirszenbaum. Su correspondencia con el Departamento de Mandos de Albacete y con el dirigente de la sección polaca, Michal Rosner, se encuentra en el CA KC PZPR Mikr. 32/5, nº 436 y 438, y milr 32/3 nº 307.

[129] Historia Gallo …, nº 642, pp. 4/3-6/5: Adición a la nota de servicio.

[130] Esta decisión relativa a Wisniewski-Krzykalski fue tomada en una reunión en presencia de los representantes del Departamento de Mandos, de la Comisión de Control y de los miembros de la Comisión de Investigación. Marty, Gallo y el Jefe del EM de la Base, Platone, asistían también (IML, Moscú fon 545, iediniza Khranienia 19, Korobka 110, Decisión del EM de la Base de las BI del 27/12/1936). La destitución de Krzykalski podía estar relacionada con el asunto de Carnet-Gelber (ver nota 106), pues, al principio, como Gelber se oponía a la petición de André Marty, que proponía el arresto de los médicos (cuyos nombres nos son todavía desconocidos) a los que se acusaba de sabotaje; pero posteriormente se conformó con esta petición y con la decisión consiguiente (ibid). Los materiales de los Mandos Edo (d'Onofrio), carpeta 27: Stephan y la primera Comisión de Mandos de Albacete. Informe de André Marty del 20/2/1937.

[131] La personalidad de Marty hasta ese momento es muy controvertida entre los historiadores que se ocupan de la Guerra Civil española; sin embargo, en las memorias publicadas por excombatientes de las BI se habla de él con respeto, a veces incluso con afecto. Las diferencias de opinión han encontrado reflejo en la literatura. Por ejemplo, Hemingway presentó a Marty caricaturizándole: su alter-ego Massart es un hombre limitado, con la obsesión del espionaje, que decide con facilidad una ejecución (Hemingway For whom the bell tolls). Regler en su libro Das Ohr des Malthus, Berlín 1975, p. 367, describe un ejemplo particularmente llamativo sobre la desconfianza de Marty. Sin embargo, Simone Téry, en su conocida novela Où l'aube se lève (1945), valora su personalidad mostrándolo bajo un aspecto positivo. La apreciación más equilibrada parece ser la de Delperrie de Bayac, que, destacando la aportación de Marty en la organización de la BI, también indica tanto sus cualidades (fidelidad a sus ideas, honestidad ejemplar, perseverancia en el trabajo, su severidad mayor hacia los mandos que hacia los soldados voluntarios) como sus defectos (carácter temperamental que dificulta sus relaciones con los demás, bastante limitado, impregnado de la atmósfera que reinaba entonces del culto a la personalidad), ibid. pp. 173-178.

[132] IML Moscú fon 545, iediniza Khronienia 25, Orden del Día nº 58 13/6/1937.

[133] Tadeusz Cwik (1899-1968). Voluntario de las fuerzas militares polacas (NdT: del general Haller) es internado en 1917 en Marmarosz-Sziget. Uno de los primeros miembros del KPRP (NdT: Partido Comunista Polaco) en Cracovia. Activo, sobre todo, en el movimiento sindical. En 1928 es secretario general del PPS-Lewika (NdT: Partido Socialista de Izquierdas). En 1933 secretario del Departamento Central de los Sindicatos del PCP (CWZ KPP). Varias veces detenido y hecho prisionero, marcha a finales de 1933 a Moscú donde cursa estudios en la Escuela Internacional Lenin. De vuelta a su país es de nuevo secretario del CWZ KPP. En España, después de la vuelta del permiso de Matuszczak, es nombrado comisario de la 45ª División y más tarde miembro del Comisariado de la misma División, una de cuyas brigadas es la XIII BI Dombrowski. En la segunda mitad de 1938 es enviado a Francia para participar en los actos de ayuda a la España republicana y, más tarde, ayuda a los voluntarios internados en Francia (NdT: desde Febrero de 1938). Colaborando en Francia con el Grupo de Iniciativa de la Reconstitución del PCP, rompe en Agosto de 1939 con éste, porque está en desacuerdo con la evaluación política del Komintern sobre el carácter de la guerra. Enrolado voluntario del Ejército Polaco en Francia, es evacuado tras la derrota a Inglaterra, donde entra en el PPS (NdT: Partido Socialista Polaco). En 1945 vuelve a Polonia, se hace miembro del CKW (NdT: el ejecutivo) del PPS reconstituido. En 1948 es nombrado secretario general y vicepresidente de sindicatos. En 1953 es expulsado del PZPR (NdT: Partido Comunista). En 1956 vuelve de nuevo al partido y en 1958 es miembro del CC de los Sindicatos. Ya jubilado, permanece activo convirtiéndose en el sustituto del secretario general del Zbowid (NdT: Organización de antiguos combatientes y resistentes).

[134] Vladimir Najder (?-1943). Uno de los máximos dirigentes del PCY, varias veces detenido y condenado. Residió muchos años en la URSS, donde recibió su instrucción militar. Durante la II Guerra Mundial fue uno de los principales comandantes de los partisanos yugoslavos.

[135] Ver nota 57.

[136] Longo no menciona ningún juramento en sus escritos a pesar de la descripción detallada de la fase inicial del nacimiento de las Brigadas y ninguno de los numerosos voluntarios polacos mencionaban tal juramento. Sin embargo, es posible que algunos grupos nacionales lo hicieran. El texto es citado por Jorge Martínez Bande, ibid. p. 38; se encuentran fragmentos de este texto en 986 días de lucha. La guerra nacional revolucionaria del pueblo español. La introducción es de F. Billoux, París 1962, p. 121

[137] Pietro Nenni. La guerra de España, París 1959, pp. 197-198.

[138] Historia Gallo … nº 642, p. 28/16.

[139] Como, por ejemplo, la bandera del batallón polaco que se convirtió más tarde en la de la Brigada Dombrowski, ofrecida por el CC del PCP y transmitida por Gustaw Reicher-Rwal para celebrar la fiesta del Primero de Mayo de 1937. El EM, en una nota de servicio, en el verano de 1937 (IML, Moscú fon 545, Iediniza Khronienia 25: Nota de Servicio nº 15.738 3/6/1937) recuerda la prohibición de portar insignias de los partidos y de otras organizaciones.

[140] Ver nota 136.

[141] No se dispone todavía de información sobre la suerte de los archivos del Departamento de Mandos, de la Comisión de Control y del SIM.

[142] CA KC PZPR Mikr. 32/3, nº 330: Nota de servicio nº 518 del 12/12/1936.

[143] Martínez Bande, ibid. p. 141.

[144] Ver nota 136.

[145] Ivan Nesterenko en Pod Sztandarem Republiki Hiszpanskiej, 1936-1939, Varsovia 1967, p. 399.

[146] Las primeras organizaciones del partido se crearon en Diciembre de 1936 y Enero de 1937 (ver nota 136). El primer secretario de toda la organización del PCE en la XIII BI Dombrowski era Mieczyslaw Mietkowski (Fiala), designado para este puesto en Septiembre de 1937; fue sustituido en Abril o Mayo de 1938 por Mieczyslaw Broniatowski.

[147] I. Nesterenko, ibid., pp. 368-369.

[148] Se encuentran numerosas informaciones sobre las colectas de dinero en toda la prensa de las brigadas, entre otras en el Dabrowszczak publicado en Madrid, que se convirtió en Barcelona en el Ochotnik Wolnosci.

[149] Historia Gallo …, nº 642, p. 249/196.

[150] El texto del Estatuto en la traducción polaca apareció en el nº del 3/11/1937 de Dabrowszczak (Madrid).

[151] Ibid., informaciones detalladas sobre las fiestas del Aniversario.

[152] Ibid.

[153] Ibid.

[154] El 4/10/1937 Prieto prohibió a los oficiales del servicio activo tomar parte en actos políticos, publicar declaraciones en la prensa, hablar en la radio, organizar marchas o desfiles militares sin permiso del Ministerio de Defensa (CA KC PZPR 182/VI/4b Biuletyn Informacygny Biuletyn Informacygny Brygad Miedzynarodowych, Albacete, nº 120, 8/10/1937). En Noviembre de 1937 el nuevo comisario General del Ejército Español, Bilbao, prohibió a las unidades militares toda publicación y difusión de prensa y redujo el sueldo de los comisarios políticos (G. Paietta, Indice … nº 180, pp. 303-305). En Diciembre de 1937 el Buró del comisario-inspector recibió la orden de liquidar la sección de Propaganda y de Prensa (Historia Gallo, nº 642, 2/4/1938). Bilbao endureció las condiciones solicitadas a los candidatos para el puesto de comisario (Eduardo Comín Colomer: El comisariado político en la guerra española 1936-1939, Madrid 1973, pp. 140-141).

[155] Historia Gallo …, nº 642, pp. 253/200-254/201.

[156] Ibid.

[157] Ibid. La cuestión de los permisos pasados en el extranjero tenía una gran importancia para los voluntarios, sobre todo para los de los países democráticos del Oeste, algunos de los cuales eran convocados para cumplir con su servicio militar, convirtiéndose en desertores si no se presentaban. Un grupo de italianos, voluntarios reclutados en gran parte por la Organización Giustizia e Liberta, reclamaron su desmovilización, prometida después de seis meses de servicio. Ocurría lo mismo con algunos voluntarios llegados a España en el Otoño de 1936. El permiso en el extranjero, sin embargo, no tenía la misma importancia para los voluntarios de los países fascistas, clericales conservadores o que tenían regímenes autoritarios, como era el caso de los voluntarios polacos.

[158] Marty declaró que Prieto le había pedido en Enero de 1938 ser el consejero permanente encargado de resolver las dificultades que suponían la presencia de hombres de 10 o 15 nacionalidades en un mismo batallón español (El discurso de Marty en la Cámara de Diputados en París, ver nota 27).

[159] IML Moscú fon 545, Iediniza Khronienia 29: Orden del día nº 98 del 26/8/1937.

[160] Ver nota 126.

[161] NdT: Realizado a primeros de Enero de 1939.

[162] Desde los primeros días de Octubre de 1937 las raciones de los soldados del Ejército Republicano para las tropas del frente eran: una barra de pan de unos 500g, 100g de carne, 10g de café, 15g de azúcar, 10g de aceite de oliva, 30g de vino, 125 g de garbanzos y 100g de cebollas. Como el avituallamiento llegaba con dificultad, las cantinas de los soldados y de los oficiales que continuaron funcionando disponían sobre todo de productos comprados en el mercado, pero raramente comida. En 1938, después de la pérdida de Aragón y la división de la República en dos zonas, las raciones alimentarias fueron disminuidas, a veces ocurría incluso que no llegaban (Paietta, Indice … nº 180, p. 433).

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