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Las Brigadas Internacionales en Andalucía

Comisión histórica de la AABI

Este artículo es un resumen de un trabajo pendiente de ser publicado en colaboración con instituciones andaluzas. Puede reproducirse el artículo siempre que se mencione su procedencia y autoría.


Las Brigadas Internacionales fueron la más alta expresión de la solidaridad de los trabajadores del mundo con la lucha del pueblo español

La República española, comprometida desde 1931 en la defensa de la libertad, la igualdad y la justicia social, fue asaltada por el fascismo español e internacional en julio de 1936. Rápidamente surgió un amplio movimiento de solidaridad; la opinión pública progresista mundial vio que en España se libraba el primer combate abierto entre la democracia y el fascismo expansionista. Esa atmósfera de apoyo activo llevó a muchos voluntarios a luchar al lado del pueblo español. Los partidos comunistas de Francia y de España quisieron dar un impulso potente a este movimiento y la Internacional Comunista decidió, el 18 de septiembre de 1936, “proceder al reclutamiento, entre los obreros de todos los países, de voluntarios con experiencia militar para enviarlos a España”.

En Albacete se estableció la base de las BI, y allí se fueron organizando entre octubre de 1936 y enero de 1937, cinco brigadas: la XI, XII, XIII, XIV y XV. En meses posteriores se crearían tres más: la 150, la 129 y la 86. Fue una proeza formar de la nada, en el Babel de voluntarios que hablaban decenas de idiomas, estas unidades que cumplieron un papel vital, sobre todo en los primeros compases de la guerra.

Debido a la necesidad apremiante de prestar ayuda a Madrid, fueron constituyéndose a toda prisa los batallones de la XI y la XII BI, que contribuyeron a salvar la ciudad y frenar el avance del ejército fascista. Mientras tanto seguían afluyendo miles de voluntarios que fueron formando nuevas brigadas. La XIII BI fue enviada a participar en una operación contra el bastión fascista de Teruel en la navidad de 1936.

El 19 de diciembre el Estado Mayor Central (EMC) republicano dio orden de formar la XIV BI, con instrucciones apremiantes de salir rápidamente hacia Andalucía. El 9º batallón, más avanzado en su formación, salió de Albacete el día 22 y llegó al día siguiente a Andújar. Los otros batallones –10º, 12º y 13º– lo hicieron el 23, llegando el 24 de diciembre.

La XIV BI en la batalla de Lopera

Los fascistas, paralizados en el frente de Madrid, intentaron acciones en Andalucía para alejar el frente de la capital cordobesa, ensanchar el territorio hacia el Este y liberar la guarnición de Santa María de la Cabeza. Queipo de Llano lanzó el 15 de diciembre la ofensiva conocida como la “campaña de la aceituna”. Las fuerzas republicanas, mal preparadas, apenas pudieron hacer frente a unas curtidas unidades que iban ocupando poblaciones importantes. El 20 de diciembre cayó Bujalance, lo que fue un serio aviso del avance fascista sobre Montoro y Andújar.

Para frenar este avance, fue enviado como avanzadilla el 9° Batallón, (el “Sans Nom”, sin nombre) de la XIV BI. Dos días más tarde, el 24 de diciembre, llegaron a Andújar los otros tres batallones: el 10° Vaillant-Couturier, el 12°, La Marsellesa y el 13° Batallón, Henry Barbusse. El 26 llegó la 3ª BM, veterana ya en la defensa de Madrid y días más tarde la 16 BM. Con todos ellos el Mando republicano intentó cerrar el paso a las columnas franquistas.

La llegada a Andújar del 9º batallón alentó la determinación de resistencia de los milicianos y estimuló el entusiasmo de la población. Tras descansar pasar la noche del 23 al 24 en Villa del Río, fue llevado al cerro del Telégrafo (al oeste de la población) sin instrucciones, mapas ni información del enemigo. Este avanzaba en tres columnas y sorprendió al batallón que solo pudo responder de forma heroica, pero dramática. Al llegar la noche, los restos del batallón intentaron escapar al cerco huyendo hacia el norte, sin saber que Montoro había sido tomado ya por las tropas franquistas y que el río Guadalquivir, muy crecido y sin puentes de paso, iba a ser una barrera casi infranqueable. Muchos cayeron en manos del enemigo y serían fusilados. Algo más de 200 voluntarios, de los 700 hombres iniciales, lograron volver a sus líneas.

El día 25 el coronel Hernández Sarabia, jefe de aquel sector, ordenó a los demás batallones de la XIV BI defender la línea Marmolejo-Lopera, al efecto de detener el avance fascista sobre Andújar. Al día siguiente, 26, esa defensa se asignó a la 3ª BM, mandada por José Mª Galán, y se ordenó al general Walter, la toma de Lopera.

Los batallones internacionales se desplegaron el 27 dispuestos a tomar Lopera, que había sido ya ocupada por las tropas de Queipo de Llano. En la mañana se produjeron algunos intentos de acercamiento a Lopera que fueron frenados por las ametralladoras franquistas apostadas en los cerros de San Cristóbal (al Norte de Lopera) y del Calvario (al Este). Por la tarde Walter ordenó a la 1ª compañía del 12º batallón un ataque demostrativo al objeto de comprobar los puntos de resistencia y, eventualmente, ocupar Lopera. El fuerte ataque de los 145 hombres de la compañía obligó a retirarse a los requetés apostados en el cerro del Calvario. Fue una oportunidad que no se pudo aprovechar porque carecieron de potencia de fuego y del concurso de las demás compañías, por lo que el capitán Nathan decidió volver a las posiciones iniciales.

Al día siguiente, 28, se lanzó el ataque general, pero apenas se consiguió nada. Bien apostados en los cerros y con la ayuda de la artillería y la aviación, las fuerzas de Queipo de Llano repelieron cualquier avance a Lopera.

El 29 se recrudecieron los combates y Lopera estuvo a punto de caer, pero resistió. El día 30 la batalla se dio por concluida. En el balance negativo: las pérdidas de la XIV BI, estimadas en 300 muertos y 700 heridos. En el positivo: se consiguió frenar el avance hacia Andújar y Jaén. En los días siguientes se reforzaron las defensas del frente, a lo que contribuyó la llegada de la 16 BM (Martínez Cartón). Pocos días más tarde, el 11 de enero, la XIV BI fue retirada para acudir a una operación en Las Rozas (Madrid), dentro de la batalla de la carretera de La Coruña.

La XIII BI entre Granada y Almería

Aunque el frente andaluz quedó relativamente tranquilo en enero, el bando franquista estuvo preparando una operación importante: la conquista de Málaga y de todo el litoral andaluz hasta Almería y Murcia. Contaba para ello con el recurso de los miles de soldados italianos desembarcados en Cádiz que formaron el Cuerpo de Tropas Voluntarias bajo el mando del general ‘Roatta’ (Mancini).

El 3 de febrero comenzó el avance sobre Málaga de las tropas de Queipo desde el Oeste. Dos días más tarde los Camisas Negras lanzaron su ataque desde el norte de la provincia. En Málaga capital cundió el pánico y el coronel José Villalba, gobernador militar, ordenó la evacuación. Málaga cayó el 8 de febrero, iniciándose entonces una drástica depuración con encarcelamientos y fusilamientos masivos.

Una masa de civiles de entre 50.000 y 100.000 comenzó a huir hacia Almería por la carretera costera. Esta columna humana fue víctima en los siguientes días del acoso de las tropas que la perseguía, así como de la aviación y de la Armada rebeldes que causaron numerosos heridos y la muerte de entre 3000 y 5000 republicanos.

Para detener el avance franquista, el mando republicano envió la 6ª BM, bajo el mando del comandante Miguel Gallo y la XIII BI. La 6ª BM llegó a Almería el 10 de febrero y avanzó por la línea de costa hasta encontrarse con los rebeldes al oeste de Motril, entre Calahonda y Castell de Ferro. El batallón Tchapaiev acudió en ayuda de la 6ª brigada y llegó a Calahonda, donde combatió contra las avanzadillas nacionalistas, intentando recuperar Motril.

En las semanas siguientes la XIII BI fue enviada al territorio situado entre Sierra Nevada y la Alpujarra, con la misión de detener las infiltraciones nacionalistas que por el valle de Trevélez intentaban dirigirse hacia Albuñol. El Tchapaiev se situó delante de Trevélez, cerca del Mulhacén y el Vuillemin, entre Orgiva y la sierra de Lújar. Allí estuvieron guarneciendo el frente hasta el 27 de marzo en que fue llamada al sector de Córdoba.

La batalla de Pozoblanco: la XIII BI y el 20 batallón internacional

El mando franquista lanzó en marzo una nueva operación para apoderarse de la cuenca minera de Almadén y  liberar el santuario de La Cabeza, lo que suponía avanzar por la línea Pozoblanco-Villanueva de Córdoba-Cardeña. Ello dio lugar a la batalla de Pozoblanco, en la que intervinieron varias brigadas republicano y, además, dos unidades internacionales: el 20 batallón y la XIII BI.

El 20 batallón internacional se formó a mediados de marzo con unos 500 voluntarios y cuatro compañías: la 1ª francesa, la 2ª de habla inglesa (con una sección de unos 50 latinoamericanos, otra británica e irlandesa, y una tercera americana); la 3ª formada por checos y polacos, y la 4ª compañía de ametralladoras, formada por alemanes y austriacos. A finales de marzo marchó a Puertollano bajo el mando de Aldo Morandi y el 31 recibió la orden de marchar a Pozoblanco para intervenir en la contraofensiva republicana que iba a lanzar el jefe de aquel sector, Pérez Salas, dispuesto a aprovechar el fracaso de la ofensiva franquista iniciada el 6 de marzo.

La nueva operación pretendía recuperar el importante centro minero de Peñarroya con la ejecución de dos ataques: uno desde el norte, en el que intervendría las Brigadas XIII y 86, y otro desde el sur, dirigida contra Espiel, Villaharta y Villaviciosa, para cortar las comunicaciones de Peñarroya con la capital de Córdoba.

El 20 batallón, integrado en la 86 BM entró en combate el 3 de abril y lo sostuvo hasta el día 15 en que fue retirado para recomponerse en Dos Torres. Una de las compañías, la 2ª de habla inglesa, fue separada para reforzar la línea republicana en la Chimorra, más al sur, y se mantuvo hasta el 29 de abril en que fue reunida en Dos Torres con el resto de las compañías del 20 batallón.

Mientras tanto la XIII BI inició el 4 de abril su ataque sobre Valsequillo, que fue tomado tras cuatro horas duros de combates. Al día siguiente, los batallones Juan Marco y Chapaiev atacaron y tomaron La Granjuela, situada a unos 4 kilómetros al sur de Valsequillo mientras que el Henri Vuillemin atacaba Los Blázquez y lo tomaba por la tarde. La XIII avanzó más tarde hacia la Sierra Mulva y la Sierra Noria, pero esta vez se encontró con una resistencia mayor, ya que, asustado por el avance republicano, Franco decidió reforzar el frente con unidades españolas, moras y los Flechas Azules italianos.

En las semanas siguientes hubo intensos combates al norte de la línea Peñarroya-Fuenteovejuna, en los que participaron entre otras, la XIII BI. No se consiguió alterar la línea del frente pero si consolidarlo. En mayo se pasó a la guerra de trincheras, situándose la XIII al sur de La Granjuela y el 20 batallón, ya reorganizado, frente a la importante posición defensiva franquista del cerro de la Grana, entre Los Blázquez (republicano) y Fuenteobejuna (franquista).

A principios de junio atacaron de nuevo los franquistas, logrando apoderarse de algunos cerros próximos a Peña­rroya. Los republicanos contestaron con un fuerte ataque contra Cerro Mulva que fue rechazado. Nuevas operaciones ordenadas por Pérez Salas, y en las que intervinieron las dos unidades internacionales, volvieron a fracasar ante la fortaleza de la línea franquista. A finales de junio la XIII BI fue retirada de Córdoba para participar en la ofensiva de Brunete. Algo parecido pasó con la 2ª Compañía de habla inglesa, que pidió pasarse a las unidades de la XV BI e intervinieron también en Brunete.

El 20 batallón internacional hasta su retirada en octubre de 1938

Aldo Morandi siguió en Córdoba al mando de la 86 BM, en la que seguía integrado el 20 batallón internacional. En el otoño de 1937 se reanudaron los combates en el frente de Peñarroya-La Granja de Torrehermosa, en los que intervino el 20 batallón, sin llegar a modificar las líneas respectivas. Salas ordenó a Morandi reconstituir la 86a BM, a partir del 20 batallón internacional, que contaba con tan solo 300 combatientes (alemanes, polacos, checoslovacos, austriacos, húngaros e italia­nos) de los 654 originarios. Ernst Düdel, jefe del batallón, se puso al frente de la nueva 86 brigada, que adquirió un mayor carácter de brigada internacional. Su Jefe de EM fue el austriaco Leopold Malina y José Sánchez el nuevo Comi­sario. Para recomponer la brigada llegaron 2.200 reclutas de reemplazo que fueron encuadrados en tres nuevos batallones con mandos extraídos del los veteranos del 20 batallón. La nueva brigada quedó encuadrada en la 63 división que tenía su puesto de mando en Villanueva de Cór­doba.

A finales de año se reorganizó el frente cordobés: Aldo Morandi quedó al frente de la 63 división republicana y puso de jefe de Estado Mayor al mayor Fritz Schiller, alemán, con otros internacionales en los puestos de mando de la 86 brigada y de los respectivos batallones. Sus tres brigadas se distribuyeron en el frente de Sierra Morena entre Alcaracejos y Adamuz: el subsector norte cubierto por la brigada 25; el central por la 86, y el subsector sur por la 114 brigada. Los franquistas dejaron tranquila esta zona en los meses siguientes y atacaron al norte de Córdoba y al sur de Badajoz. El 1 de octubre de 1938 los internacionales del 20 batallón fueron finalmente retirados del frente cordobés.

La sanidad internacional en Andalucía. El Hospital Americano de Belalcázar

Además de la aportación internacional al esfuerzo de guerra republicano hay que apreciar su aportación a la sanidad no solo de las unidades militares, sino de la población de las comarcas donde se implantó el servicio sanitario de las BI. Cada brigada internacional tenía su propio servicio sanitario, con un médico por batallón y un médico-jefe por Brigada y un equipo de enfermeras y otros auxiliares para el transporte, intendencia y otros servicios. Estos equipos sanitarios fueron creando hospitales en función de las necesidades que iban surgiendo, de manera que, a mediados de 1937, la voluntaria austriaca Gusti Jirku pudo hacer el siguiente balance de la sanidad interbrigadista: “220 doctores, 580 enfermeras y 600 camilleros... 23 hospitales con 5.000 camas, 130 ambulancias, 7 autochirs, etc.”

En el caso de Córdoba, cuando la XIII BI recibió la orden de trasladarse a ese frente a finales de marzo de 1937, estableció un primer hospital en Cabeza de Buey, al sureste de Badajoz, y en mayo trasladó el hospital a Belalcázar, más cercano al frente donde se combatía. El jefe de la unidad médica de la XIII BI el Dr. Fritz Jensen  El hospital, instalado en un centro escolar de reciente creación, estaba dirigido por el Dr. Fritz Jensen, checo, y contaba con un equipo muy competente entre los que figuraban el alemán Rolf Becker, el judío polaco Saúl I. Trocki, el rumano Stephan Sinculescu y el catalán José Mª Massons. Este describe así su vida en el centro:

En Belalcázar llevé a cabo una acción humanitaria que después repetí en la cam­paña del Maestrazgo. Consistía en que el pregonero anunciaba a la gente que en el hospital militar se atendería gratuitamente a todo enfermo. La maniobra era oportuna porque gran número de médicos rurales habían sido movilizados y, por otra parte, yo poseía un aparato portátil de Rayos X que la gente consideraba cosa prodigiosa. Acu­dió bastante gente al improvisado consultorio. El caso más clamoroso fue el diag­nóstico de un derrame pleural. Repito que la consulta era gratuita pero muchos enfer­mos me obsequiaban con huevos, algún pollo, etcétera, que en aquellos días de penuria alimenticia y -en las Brigadas Internacionales- de mala cocina, se agradecía mucho.

El equipo médico de la XIII BI abandonó, así pues, Hospital de Belálcazar a finales de junio de 1937. Desde entonces, y hasta la primavera de 1938, el Hospital pasó a ser dirigido por un equipo sanitario norteamericano, razón por la cual pasó a ser llamado Hospital Americano de Belalcázar. La presencia de este equipo médico norteamericano se remonta a abril de 1937, cuando un grupo de médicos y enfermeras estableció un hospital de campaña para atender a los numerosos heridos de los combates en el frente de La Granjuela-Los Blázquez, entre los cuales había un contingente de voluntarios norteamericanos en el 20 batallón internacional. El hospital se instaló en las afueras de Valsequillo, inicialmente en una tienda de campaña y posteriormente en refugios subterráneos. Disponía de siete ambulancias, tres camiones y un quirófano móvil o auto-chir. Lo dirigió el Dr. Abraham I. Friedman, norteamericano, con otros ayudantes, entre ellos los doctores Norman Rintz o Albert Byrne, Philip Goland, y enfermeras como Rebecca Schulman o Ruth Davidow.

Cuando el equipo médico de la XIII BI marchó a Madrid para participar en la batalla de Brunete, el Hospital Americano se trasladó a Belalcázar, donde se mantuvo hasta octubre de 1937, momento en que se trasladó a Villa Paz (en Cuenca) para reorganizarse antes de su incorporación a la XV BI.

Capítulo aparte merece la presencia y actuación del Doctor Norman Bethune y su equipo médico en ocasión de la ‘desbandá’ de Málaga. Él mismo escribió un librito sobre El crimen de la carretera de Málaga-Almería donde contó su experiencia en auxilio de la población que huía de la persecución fascista. Al conocer la ofensiva sobre Málaga, Bethune quiso acelerar los preparativos de un camión medicalizado que acababa de adquirir y preparar. Desafortunadamente solo llegó a tiempo para socorrer a los refugiados que huían a la altura de Motril y, al comprobar lo que estaba pasando, decidió desmontar los utensilios médicos del camión y utilizarlo como vehículo para llevar a los niños y las madres a donde podían recibir atenciones sanitarias.

La participación de brigadistas internacionales en las guerrillas andaluzas

Junto a las unidades regulares del EPR hay que mencionar la participación de los voluntarios internacionales en los grupos guerrilleros. Paralelamente a otras iniciativas del alto mando republicano, la Base de las BI de Albacete puso en marcha, a principios de enero de 1937, una iniciativa impulsada por los asesores soviéticos. Estos grupos, siempre en contacto y coordinación con el alto mando, actuaron inicialmente con cierta autonomía hasta que, a finales de 1937, el EMC centralizó todos los grupos existente y formó el XIV Cuerpo de Ejército (de guerrilleros).

La base de los grupos guerrilleros que actuaron en Andalucía se estableció en Jaén, procediendo en seguida a instalar dos unidades: en Granada y en Villanueva de Córdoba. En las guerrillas actuaron numerosos internacionales, prevaleciendo los alemanes, austriacos, búlgaros, checoslovacos, yugoslavos, finlandeses, suecos, mexicanos, suizos. Los rusos actuaron principalmente como asesores (destacando entre estos el teniente coronel Jadhi Mamsurov, “Xanti”). Este fue la principal fuente de información que usó Ernst Hemingway para la creación de su famosa novela Por quién doblan las campanas.

Las unidades guerrilleras fueron un buen servicio de información al mando republicano y produjeron golpes importantes en la retaguardia franquista como la voladura de vías férreas. Una de las acciones más espectaculares de la guerrilla republicana fue la liberación de 308 prisioneros encerrados en el fuerte de Carchuna, cerca de Calahonda (Granada); fue el 23 de mayo de 1938, siendo los norteamericanos Irving Goff y William los encargados de la coordinación de dicha operación.


Bibliografía

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