CRÓNICA DE LA XIII MARCHA MEMORIAL BATALLA DE BRUNETE (homenaje a la capitana Encarnación Hernández Luna)

El sábado 29 de junio rendimos homenaje, una vez más, a los combatientes que lucharon por la libertad y la democracia en la Batalla de Brunete. En estos últimos años Ernesto Viñas, miembro del colectivo Brunete en la Memoria ha ejercido de guía y nos ha comentado varios aspectos de los combates que tuvieron lugar. Nos acompañó también el calor, como estaba previsto, aunque no se aguantó bien y ninguno de los participantes sufrió molestias de importancia. La suave ondulación del terreno y la brisa que corrió en varios tramos nos permitieron un paseo tranquilo y agradable.

Finalmente, y a pesar de las malas previsiones del tiempo, un grupo cercano a las 100 personas nos juntamos para esta actividad. Transcurrió la marcha en este 2019 la finca “la Pellejera”, al este del pueblo de Brunete, en la que con mucha amabilidad Antonio, trabajador de la empresa propietaria, nos permitió entrar y nos acompañó durante la visita. El hecho de tratarse de una finca cerrada convirtió esta marcha en una oportunidad única puesto que no es posible transitarla sin permiso expreso.

En el interior de la finca se encuentran Loma Quemada y el Cerro del Tambor, que fueron los puntos de máximo avance de la 11 División, comandada por Líster. Se alcanzaron el mismo día 6 de julio, inmediatamente tras la toma de la vecina localidad de Brunete. En ese momento no había tropas en su frente, por lo que se establecieron en las alturas y en ellas esperaron las órdenes de avance a los objetivos siguientes que tardaron en llegar y cuando lo hicieron ya era tarde, no pudieron seguir avanzando y se vieron obligados a tomar posiciones defensivas. La defensa se prolongó durante casi todo el mes hasta que, destrozadas las unidades sobre todo por los bombardeos de la numerosa aviación fascista, hubieron de retirarse al cementerio de Brunete. En ese punto un masivo bombardeo de la Legión Cóndor prácticamente acabó con los restos de la División que tuvo que abandonar el pueblo. Recientemente Javier Mateo Cuco ha recogido en su perfil de facebook las referencias geográficas a ambos hitos.

Comenzamos dejando los coches junto a la edificación, inacabada desde hace años, que se iba a convertir en el piso piloto del proyecto de urbanización de la finca. Parece que, desgraciadamente, el proyecto se ha retomado y esta zona será también devorada por chalets y piscinas de lujo. Desde allí, en un pequeño paseo con una leve pendiente llegamos hasta la sombra de una encina, seguramente centenaria, que corona Loma Quemada, cota 670. En ese lugar se situó el puesto de mando de la División que, con 3 brigadas, llegó a juntar unos 10.000 hombres para defender las posiciones. Se podía comprobar las fantásticas vistas que a un lado y otro la altura proporcionaba de todo el frente de batalla.

A la sombra de esa encina Ernesto dedicó unas palabras a contar la historia de la mujer que este año era nuestra homenajeada. Se trata de Encarnación Hernández Luna, que llegó a la batalla como capitana de una compañía de ametralladoras de la 1ª Brigada Mixta y que alcanzó el grado de Comandante, con el que combatió en la Batalla del Ebro. El periódico Granma ha publicado esta semana en Cuba un relato sobre su vida y la relación que tuvo con el poeta y comandante cubano Alberto Sánchez Méndez, que cayó en esta batalla.

Sven, otro miembro de la Asociación Brunete en la Memoria y autor del libro Las Mamás Belgas, depositó un ramo de flores al pie de la encina en memoria de esta luchadora y nombre de su familia que, por cuestiones de última hora, no pudo acompañarnos. Como muestra de los combates tan duros que tuvieron lugar en esa zona apareció en ese momento una bomba incendiaria alemana B1E, que se ve en la foto que encabeza este artículo, de las que usaron la aviación de los golpistas y sus colaboradores nazis.

Desde allí, dando una pequeña vuelta por la finca, nos acercamos al otro lugar de interés, el Cerro del Tambor. Fue posiblemente el punto de mayor alcance de la ofensiva republicana. Algunos valientes subieron a la altura y desde allí se puede dominar una amplia zona y ver la pared que queda de lo que fue un establo destruido durante los combates.

Dado que el calor ya era bastante fuerte, nos retiramos desde allí al punto de partida, desde el cual un grupo se acercó a ver los objetos que el propio Ernesto conserva de todos los restos de la Guerra que ha ido recogiendo en sus visitas a los lugares de los combates.

Un amigo que nos acompañó, Antonio, realizó una gran cantidad de fotografías a las que podéis acceder desde aquí. Son bastante abundantes por lo que seguro que todos los que estuvisteis aparecéis en alguna de las imágenes.