Crónica del viaje a Marçà

El pasado 6 de noviembre participamos en el homenaje a Clarence Kailin, voluntario norteamericano que combatió en el batallón Lincoln. Los actos conmemorativos tuvieron lugar en la localidad de Marcà, escenario de la batalla del Ebro. Esta es la crónica de nuestro viaje.

El 6 de noviembre fue la fecha marcada para el homenaje a Clarence Kailin, un voluntario de Madison, Wisconsin, que vino a defender la República y combatió en el batallón Lincoln. Se hizo así por acuerdo de las dos partes, el colectivo catalán “No jubilem la memoria” y su hijo John Kailin.

Marçá es un pueblo del Priorato muy ligado a los brigadistas de la XV BI, ya que por aquellos lugares estuvieron reorganizándose después de las “retiradas” de marzo de 1938 y preparándose para la ofensiva republicana del Ebro iniciada el 25 de julio de ese año. Luego, cuando en septiembre fueron retirados los voluntarios internacionales por decisión del Presidente de Gobierno, Juan Negrín, volvieron a esta base de partida hasta ser llevados a lugares más cercanos a Barcelona y la frontera con Francia.

Como prueba de esa relación especial, Marçà celebró en 2003 un cálido homenaje a los brigadistas, un homenaje focalizado en John Cookson, otro americano de Wisconsin, amigo de Clarence Kailin, que murió en el Ebro pocos días antes de que las BI fueran retiradas de línea por Negrín. Cookson era un fuera de serie. Su saber era muy amplio en muchos campos: física, matemáticas, filosofía, ingeniería. Pero lo más importante: era capaz de interesar a muchos compañeros en sus debates y especulaciones aun a pesar de y en medio de la dureza de los combates. Su humanismo destacó como la expresión más alta de los valores de solidaridad y justicia que trajeron a aquellos internacionales a defender la libertad codo con codo con el pueblo español.

John fue enterrado en el “Chabola Valley”, el valle por el que transcurre la riera que va de La Torre de Fontaubella a Marçà. Un compañero alemán, cantero, esculpió en 1938 una lápida que, casi de milagro, se salvó de la destrucción gracias a un campesino que tuvo la piedad de cambiar el lugar de la tumba a un lugar discreto. Unos vecinos de Marçà, Enriqueta y Joan Salvador, dieron a conocer ese lugar a Clarence y otros amigos, entre ellos el historiador albaceteño Juan Mª Gómez. Todo esto hizo posible rendir un homenaje público a Cookson en el año 2003. Un homenaje complementado con la erección del monumento a la Paz que se alza a la salida de Marçà

Ese mismo año, Clarence había expresado a sus hijos el deseo de que sus restos descansaran junto a los de su amigo John. Clarence murió el pasado año 2009, y sus hijos decidieron preparar el cumplimiento de la última voluntad del padre. John Kailin acordó con Ángela Jackson, fundadora del grupo “Jubilem la memoria”, las fechas y detalles del homenaje que con ese motivo se le iba a tributar.

El homenaje tuvo lugar el 6 de noviembre. Se inició a las 9 de la mañana con una ceremonia íntima de enterramiento de las cenizas de Clarence Kailin junto a la tumba de John Cookson y de F. Jaffa, otro brigadista argentino que se quedó a vivir en Marçá y que también quiso descansar junto a John. A los familiares y amigos de la familia, americanos y españoles, pronto se agregó un grupo grande procedente de Barcelona y Tarragona compuesto por miembros de movimientos sociales y partidos de izquierda.

Al mediodía se celebró el acto oficial junto al monumento a la Paz y a las BI. Se había plantado un olivo para la ocasión y, junto a él, un panel informativo sobre Clarence Kailin, John Cookson y otros componentes de aquel grupo especial de amigos americanos. El alcalde de Corbera abrió el acto. A continuación hablaron Ángela Jackson, Hortensia Brau ?de Memorial Democratic?, Carmen Conill (del PSUC y PCE), John Kailin y otros. Más de un centenar de personas asistimos con emoción a aquel acto de homenaje, sencillo y profundo, bajo un cielo luminoso y rodeados por el cálido paisaje del sur del Priorato.

Tras la comida, en un restaurante situado frente al Ayuntamiento, y junto a una casa que aún conserva la inscripción de la Intendencia de guerra de una brigada mixta, marchamos a La Torre de Fontaubella, un pueblo incrustado en la montaña y al pie de la impresionante Mola de Colldedeu. El Ayuntamiento había colaborado en la organización de los actos que se realizaron en el local del Sindicat. Allí pudimos ver una exposición bien estructurada, con paneles explicativos, sobre la presencia de los internacionales en aquellos pueblos. Había también una muestra de parte de la documentación que la Generalitat de Cataluña logró traer del Archivo de la Guerra civil de Salamanca.

A las 6 de la tarde el profesor Sánchez Cerbelló, de la Universidad de Tarragona, dio una interesante conferencia sobre algunos aspectos de la vida cotidiana durante la batalla del Ebro. El plato fuerte de la tarde fue el estreno de “Los brigadistas entre nosotros”, un documental que revela bien la estrecha relación entre los brigadistas y la población de aquella comarca catalana durante aquellos meses de guerra. El documental está basado en un libro del mismo título (Els brigadistes entre nosaltres) publicado en 2008 por Ángela Jackson.   Allí pudimos conocer mejor el “Chabola Valley”, ese valle que fue testigo de las andanzas de los brigadistas en los últimos meses de la guerra. El valle donde también descansan los cuerpos de numerosos voluntarios que murieron en la batalla del Ebro; entre ellos John Cookson. Y ahora el de Clarence Kailin.

Fue una jornada emotiva y estimulante. Acompañamos a John Kailin, a sus familiares y amigos, en esos momentos de dolor pero también de lucha por la paz y contra el olvido. Fueron unos actos necesarios en que aprendimos más sobre aquellos seres formidables que, con sus virtudes y defectos: lo dieron todo por defender la democracia republicana frente al fascismo. También quisimos dejar constancia de nuestro compromiso. La AABI estará presente, siempre que pueda, allí donde se defienda la memoria y la dignidad de aquellos luchadores. Y tratará de forjar lazos de unidad para que las distintas organizaciones que trabajan en estos campos no dispersen esfuerzos, sino que los concentren. Así lo aseguramos ante las tumbas de nuestros amigos americanos.